Ha llegado el bebé y, de repente, tu hijo mayor vuelve a pedir el chupete. O el biberón. O se hace pis encima cuando ya lo controlaba. O tiene más rabietas que nunca. Y tú, con un recién nacido en brazos y pocas horas de sueño, te preguntas qué le está pasando.
Le está pasando algo muy normal. Somos padres de cinco hijos y lo hemos vivido varias veces. En este post os contamos por qué aparecen los retrocesos y las rabietas por la llegada de un hermanito y cómo acompañarlos.
Por qué un niño puede sentirse destronado
Ponte en su lugar. Imagina que dependes por completo de una persona y, de un día para otro, esa persona pasa el día ocupada con un recién nacido. Todo el mundo viene a verlo, le traen regalos, se ríen con cada gesto que hace. Es fácil sentir que has perdido tu sitio.
Los niños pequeños observan muchísimo, pero todavía interpretan el mundo con pocas experiencias. Y la llegada de un hermano puede hacerles sentir que su lugar en la familia está en peligro. No es egoísmo ni capricho: es miedo a perder la conexión con sus padres.
¿Los niños presienten la llegada de un hermanito?
Muchas familias cuentan que su hijo empezó a comportarse de forma distinta incluso antes del parto. No es magia: los niños notan los cambios en casa, el cansancio de mamá, las conversaciones, los preparativos, la habitación que se reorganiza. Perciben que algo va a cambiar, aunque no sepan explicarlo.
Qué son los retrocesos y por qué aparecen
Si el bebé recibe tanta atención por ser bebé, ¿qué mejor forma de recuperarla que volver a serlo? Por eso aparecen los retrocesos:
- volver a pedir teta, biberón o chupete;
- hacerse pis o caca encima cuando ya controlaba;
- hablar como un bebé;
- querer que le den de comer o que le vistan;
- pedir brazos todo el tiempo;
- despertarse más por la noche.
No es un paso atrás en su desarrollo. Es su forma de decir: «yo también te necesito».
Rabietas por la llegada de un hermano
Junto a los retrocesos, es muy habitual que aparezcan más rabietas, más enfados, más «no» y, a veces, algún empujón o golpe al bebé. Es la forma que tienen de expresar emociones que les desbordan: celos, tristeza, miedo, enfado. Todavía no tienen palabras para ellas. Os contamos cómo acompañarlas en Rabietas en niños: qué son y cómo acompañarlas.
La llegada de un hermano a los 2, 3 y 4 años
- A los 2 años, todavía son muy pequeños y dependen mucho de nosotros. Los retrocesos suelen ser físicos: brazos, chupete, teta. Necesitan mucho contacto.
- A los 3 años, están en plena construcción de su autonomía y pueden alternar momentos de «soy mayor» con otros de «soy un bebé». Suelen aparecer más rabietas.
- A los 4 años, ya entienden más y pueden expresar con palabras lo que sienten («devuelve al bebé»). Es un buen momento para hablar de emociones y darles un papel de hermano mayor, sin obligarles.
Cómo acompañar los retrocesos
- No le riñas ni le ridiculices. Frases como «ya eres mayor» o «pareces un bebé» aumentan su inseguridad.
- Dale lo que pide, sin drama. Si quiere un ratito el biberón o que le vistas, puedes hacerlo. Cuando se sienta seguro, lo dejará solo.
- Tiempo en exclusiva con él. Aunque sean diez minutos al día, solo para vosotros dos. Que tenga nombre: «nuestro rato».
- Señales secretas. Un guiño, un beso al aire, un gesto que acordéis juntos y que signifique «te quiero y estoy pensando en ti». Mientras das el pecho al bebé, puede funcionar muy bien.
- Hazle partícipe, sin obligarle. Traer el pañal o elegir el body del bebé puede hacerle sentir importante. Pero si no quiere, no pasa nada.
- Nombra lo que siente. «A veces es difícil tener un hermanito, ¿verdad? Mamá te sigue queriendo igual».
- Cuida las visitas. Pedid a familiares y amigos que saluden primero al mayor y que no le pregunten solo por el bebé.
- Cuídate tú. Pide ayuda, descansa cuando puedas. Para poder cuidar bien, necesitamos estar bien.
¿Cuándo pasan los retrocesos?
Suelen durar unas semanas o pocos meses, a medida que el niño comprueba que su lugar en la familia sigue ahí. Si se alargan mucho o vienen acompañados de mucho malestar, conviene consultarlo con su pediatra.
Os ayudarán también:
- Cómo afrontar la llegada de un hermano
- El papel de mamá y papá en los celos entre hermanos
- Las comparaciones, el enemigo invisible de las relaciones entre hermanos
- Bebé en camino: cómo cuidar la relación de pareja antes y después del parto
- Nuestro cuento Hermanos, para leer juntos y hablar de lo que sienten
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