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Bebé en camino, ¿cómo afectará a mi relación de pareja?

FECHA

Un tema que en muchas ocasiones nos genera muchísima incertidumbre y que aún no habíamos tratado, como se merece, en el blog de Educar en Calma. Es así, la llegada de un nuevo bebé a la familia hace que, incluso de forma inconsciente, la pareja pase a un segundo plano.

Cuando nos enteramos de que estamos embarazadas nos enfocamos en las citas médicas, los preparativos, cuidarnos, sentir cada movimiento y patadita de nuestros bebé, fomentar el vínculo con ese ser que crece en nuestro interior y, si ya tenemos otros hijos o hijas, nos invade la preocupación y las dudas sobre cómo les afectará la llegada del nuevo miembro a la familia, cómo llevará nuestra ausencia cuando tengamos que ir al hospital para dar a luz, cómo podemos hacerle más llevadera la situación, cómo evitar los celos…

En toda esta nueva ecuación… ¿dónde dejamos nuestra relación de pareja? ¿realmente podemos esperar a que todo pase para reavivar la llama? ¿aguantará todo ese tiempo, con sus diferencias, retos, dificultades y preocupaciones, hasta que nuestros hijos sean mayores?

Confiamos en que nuestra relación es fuerte, a prueba de bombas, hijos y años de relación, por lo que podemos cometer el error, ante un acontecimiento tan importante como es la llegada al mundo de un nuevo bebé, de dejarla en segundo plano -o tercero, cuarto…-.

Pero cuidado, no tenemos garantizado que nuestra pareja vaya a estar siempre ahí, la vida en familia es un camino que debemos recorrer en equipo, de la mano de todos sus miembros, también de nuestra pareja.

Así que en el post de hoy vamos a tratar los miedos e inseguridades más comunes de las familias, esas cosas que pueden afectar a una relación de pareja ante la llegada de un bebé y qué podemos hacer para sobrevivir, juntos, a esta nueva situación.

Distanciamientos tras la llegada del bebé

Este es uno de los miedos más habituales que suelen transmitirme las mamás embarazadas sobre los cambios que puede experimentar la relación de pareja con la llegada del bebé y mi respuesta siempre es la misma, no pongas la tirita cuando todavía no te has hecho la herida.

Es decir, si tu relación de pareja ahora mismo es buena, os queréis y respetáis, vuestro bebé es deseado, lo estáis viviendo con ilusión, entrega, y tenéis claro que ambos queréis ser corresponsables…

¿Por qué tiene que cambiar?

Existe la creencia de que un bebé desestabiliza la pareja, hace que se distancie, haya más discusiones, conflictos, diferencias, y en general, hace que se enfríe la relación, algo con lo que no estoy del todo de acuerdo.

También puede ser un momento en el que nos sintamos mucho más unidos, conectados, descubramos nuevas facetas y habilidades de nuestro compañero o compañera que no conocíamos, nuevas formas de resolver los retos y dificultades.

“La llegada de nuestro bebé puede hacer que admiremos más profundamente a nuestra pareja en este nuevo rol de la maternidad o paternidad”.

Confía en que todo va a ir bien, disfruta del momento, compartid vuestras emociones y también, vuestras preocupaciones.

Y si ya tenéis al bebé en casa y notas a tu pareja más distante, tranquila, es normal.

Cuando nace un bebé hay que volver a resituarse, puede ocurrir que uno de los miembros de la pareja, normalmente el papá o la pareja que no ha estado embarazada, puede sentirse un poquito desplazada. 

Puede ocurrir que las piezas del nuevo puzzle no terminen de encajar, por lo que debemos volver a trabajar la conexión y pertenencia con nuestra pareja.

Buscando y fomentando esos momentos en los que hagamos equipo, siendo pareja de forma exclusiva y también siendo familia. Haciendo actividades los tres juntos como salir a pasear, manteniendo una comunicación fluida, libre de críticas, juicios y reproches, un pilar clave en cualquier relación personal.

Tiempo en pareja, ¿sí o no?

Seguro que ya has leído, escuchado o te han comentado que es importante que sigáis pasando tiempo exclusivo en pareja cuando tengáis al peque en casa y también es probable que a ti, ahora, con tu bebé entre tus brazos, lo último que te apetezca es salir al cine o a tomar una copa.

Es algo muy habitual, sobre todo en las mujeres. Eres mamífera, un poquito más evolucionada, pero sigues siendo mamífera y tras tener a tu bebé dentro de ti, es normal que sientas que te falta algo si te separas de él, te cuento el motivo a continuación.

Los antropólogos nos dicen que el embarazo de la especie humana no siempre ha durado los 9 meses a los que estamos acostumbrados, por la evolución, para poder caminar erguidas se estrechó la pelvis, reduciendo el canal de parto debido al estrechamiento de la cadera de la mujer.

Como consecuencia, tenemos esta segunda parte, la gestación extrauterina que se produce en los brazos de mamá, sobre todo, si mantenemos una lactancia materna y hacemos una crianza respetuosa.

Porque ahora mismo vivimos en una época en la que parece que lo ideal es no tener dependencias, ni siquiera con nuestros hijos, pero sabemos que una de las necesidades más básicas de los pequeños es tener a sus personas de seguridad y vínculo cerquita, por eso nuestro cerebro y el del bebé están en una completa simbiosis, una dualidad mamá-bebé, que entre todos deberíamos cuidar y proteger.

Por lo tanto, si ahora mismo a ti como mamá lo que te pide el cuerpo es estar con tu bebé, no significa que no estés cuidando tu relación de pareja, es simplemente que en este momento esas son tus necesidades, por lo que debes escucharlas y atenderlas. 

Volverás a tener tiempo para salir a cenar, al cine o a lo que te apetezca. El tiempo lo va colocando todo en su sitio y es cuestión de respetarnos, esperar que pasen los meses, vayamos viendo que se puede quedar perfectamente atendidos y cuidados en manos de otras personas.

Si ahora lo que sientes y necesitas como mamá es estar juntitos, hazlo, no pasa nada, esto también es autocuidado del bueno.

Hablemos de corresponsabilidad

Otra de las situaciones que se suelen dar en algunas relaciones de pareja es que una de las partes carga con más responsabilidad en la crianza y cuidado del bebé que la otra, ¿por qué ocurre esto?

Puede que uno de los miembros sienta que no tiene tanta fuerza educativamente hablando, quizás sienta inseguridad o no ha tenido de ejemplo este modelo de padres corresponsables cuando era pequeño.

Pensemos que las dinámicas familiares han cambiado y si ahora mismo papá y mamá quieren tener el mismo peso, la misma fuerza, todos debemos poner de nuestra parte.

Debemos ser capaces de tomar decisiones, de dejar hacer, respetar y poner en común nuestros puntos de vista y tener habilidades que no siempre tenemos, por lo tanto, ¿cuál es mi recomendación? 

Volver a hablar sobre qué responsabilidades puede -y quiere- tener cada uno, porque salvo la lactancia materna, que solo podemos ejercer las mamás -si así lo deseamos- el resto de actividades con nuestros peques las podemos ejercer papá y mamá de forma totalmente fluida y eficaz.

Diferencias a la hora de educar

La primera persona que tiene que estar de acuerdo con su forma de educar eres tú misma y para eso, te recomiendo que leas, te formes e informes. 

Que seas tú ese modelo de buenas conductas que deseas para tu familia y a partir de ahí, si tu pareja observa que tu forma de educar conecta mucho más con tu pequeño, crea mucho menos conflicto, hace que conectes y redirijas ciertos comportamientos, que encontréis soluciones y disfrutéis de este maravilloso momento, seguro que como persona inteligente que es, decide acercarse a esa forma de educar, decide copiar algunas de las estrategias que está viendo en ti y apoyarte mucho más.

Pero si no tenemos cuidado e intentamos imponer nuestro criterio es posible que consigas el efecto contrario, que cada vez os sintáis más lejos y desconectados.

Es importante tener en cuenta el bagaje personal de cada uno, con qué estilo educativo os han criado y cómo queréis hacerlo vosotros con vuestros hijos, no como dos personas diferentes sino como una familia nuclear.

Definir esos valores que os gustaría que tuviese tu peque, siendo consciente de que al final integrará los que él o ella quiera.

Si queréis hacerlo desde el paradigma de una educación democrática y respetuosa, estáis en vuestra casa, aquí vais a tener un montón de recursos, herramientas y de cambios en la forma de entender a la infancia, en este cambio de mirada que os propongo en educar en calma, con un montón de contenido donde os puedo ayudar un poquito a trabajar esa parte educativa y que el tema de la educación, al menos en vosotros, no sea distanciamiento.

Intromisiones de la familia -política y propia-

En muchas ocasiones nos da miedo y pudor poner límites a la familia. Tanto si es familia nuclear como política cuando nace un bebé, se pueden crear confusiones, a veces los abuelos se vuelven un poco locos pensando que ese niño es más suyo que de sus propios padres y que tiene ciertos derechos. 

Los abuelos como tal tienen derechos, responsabilidades, pero sobre todo, tienen un deber moral y ético que es respetar a esos padres que sean primerizos o hayan repetido la experiencia, tienen que tener la oportunidad de poder equivocarse, de tener sus propios espacios, de tomar sus propias decisiones relativas a su relación de pareja y a la educación y crianza que quieran dar a ese nuevo bebé.

Como abuelos sé que puede costar un poquito entenderlo pero, de verdad, si somos nosotros los primeros que no necesitamos que nos pongan límites, la relación será mucho más fluida y si estamos ahí para apoyar, para sostener e incluso para ofrecernos “oye, si tenéis que hacer algo, cuenta con nosotros que estaremos deseosos de quedarnos con vuestro hijo” será mucho más fácil que nos lo pidan.

Y si estamos en la posición de yerno, nuera, hijo o hija que se ve un poco agobiado por esta situación provocada por sus suegros o por sus propios padres, decir que los límites están bien, todas las relaciones deberían tener unos límites, y nuestra familia, esta que hemos creado con nuestro compañero o compañera de viaje, y ampliada ahora con nuestro pequeño, tiene que tener también ese derecho a la intimidad, ese poder equivocarse y tener el error como una oportunidad para aprender.

Lamentablemente, a veces los límites no solo debemos ponerlos psicológicamente, sino que hay veces en las que tenemos que poner distancia. No tengáis miedo y hablar también de qué es lo que vosotros necesitáis, cómo os sentís y cómo pueden ayudaros esos abuelos, siempre me gusta partir de la base de que quieren lo mejor para sus nietos y también para vosotros. 

¿Abuelos o escuela infantil?

Otro de las decisiones conflictivas en relación a nuestros hijos es cuando una de las partes quiere que sean los abuelos los que cuiden de los niños y otra que vaya a la escuela infantil por un tema de estimulación, de estar con personas que entienden de infancia y de educación.

Si me pides recomendación te diría que ambas opciones son respetables, pero si ese abuelo o abuela es una persona que está entregada, dedicada, que además entiende la infancia como la entendéis vosotros, con los mismos valores, está bien que esté con su nieto, lo disfrute y enseñe cosas. 

Pensemos que no todo se aprende en la escuela, hay muchos niños que no van a la escuela infantil y no tienen ningún problema ni de adaptación ni de nada.

Si pensáis que la escuela infantil os va a aportar ciertas cosas, ciertas ventajas, pues buscad una escuela infantil acorde a vuestros valores, a vuestros sistemas de creencias, a que se eduque desde ese respeto y esa dignidad que vosotros queréis y a partir de ahí, analizar qué es mejor para vuestra situación familiar, porque cada uno de vosotros tiene una situación diferente, ninguna mejor ni peor.

La llegada de nuestro bebé puede crear situaciones donde no sabemos si nuestra relación de pareja va a estar bien, si lo que está ocurriendo son cosas normales o cómo podemos resolverlas y solucionarlas.

Así que espero que este post os ayude a disfrutar de esta nueva etapa, sin miedos, con mucha comunicación, mucho respeto mutuo, paciencia, calma y sobre todo, mucho amor por ese ser maravilloso, con sus luces y sus sombras, del que un día te enamoraste y elegistes como el compañero o compañera perfecto para compartir este viaje.

Si te apetece que profundice en alguno de los puntos que hemos tratado en este artículo te animo a dejármelo en los comentarios y tomaré buena nota para seguir compartiendo contigo en próximas publicaciones mis conocimientos, experiencia, reflexiones, puntos de vista o recomendaciones, para que te nutras, alientes y consigas vivir en calma.

Un abrazo y gracias por estar aquí,

Foto de Drew Hays en Unsplash

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