adaptación escolar
Señales de que tu hijo no se ha adaptado bien al cole y cómo puedes ayudarlo

FECHA

Hace ya varias semanas que la vuelta a la rutina, a los buenos hábitos y al cole llamó a nuestra puerta para quedarse durante los próximos meses. Una época de cambios para todas las familias en la que nos toca reestructurar horarios, hábitos y dinámicas familiares, que no siempre son bien recibidas en el hogar, menos aún cuando nuestro peque empieza el cole de mayores o tiene que cambiar de centro escolar y dar comienzo una nueva aventura en un lugar distinto, con profesores y compañeros que no conocen.

Todos, tengamos la edad que tengamos, sentimos cierta incertidumbre, algunos miedos y un poco de nerviosismo ante cambios importantes cuando no sabemos exactamente qué va a ocurrir. Por ese motivo, ser consciente de ello, aprender a ver más allá de sus comportamientos y ser capaces de detectar esas señales con las que nuestros peques nos intentan transmitir cómo se sienten, porque en ocasiones no saben, no pueden o no se atreven a decirlo con palabras, es clave a la hora de acompañar este proceso de adaptación y que consigan incorporar todas estas novedades de la mejor forma posible y en el menor tiempo, para que puedan empezar a disfrutar de esta nueva etapa que viene repleta de diversión, juegos, nuevos amigos y aventuras.

En muchas ocasiones, los papás y las mamás pensamos que la adaptación al cole se basa en que nuestros hijos vayan contentos los primeros días y si es así, si no lloran en la entrada, automáticamente los niños están completamente adaptados, pero nada más lejos de la realidad. Es posible que sea a partir de la siguiente semana cuando empecemos a ver ciertas señales por las que no hay que preocuparse, pero sí ocuparse para que se conviertan en un periodo corto, transitorio y no se convierta en algo recurrente. 

Así que en el artículo de hoy vamos a desgranar esas señales, esos comportamientos que pueden aparecer, para que podáis estar muy atentos, saber detectarlos, entender por qué ocurren, captar esas pistas de si están adaptados o no y, también, las claves para acompañarlos.

1. Alteraciones en el sueño

Una de las señales que primero aparecen son las dificultades para conciliar el sueño, más despertares, terrores y miedos nocturnos, no querer dormir en su habitación y volver a la cama con mamá y papá. Algo que les afecta muchísimo porque tener las necesidades básicas cubiertas es fundamental para poder afrontar el día a día con positividad, mejor humor y más estabilidad emocional.

La incorporación al cole lleva intrínsecamente ligado un montón de cambios, rutinas, espacios, personas…. y tienen que adaptarse a todo eso, por lo que es normal que aparezcan estas alteraciones del descanso, incluso cuando vemos a nuestro hijo ir al cole contento, tranquilo y feliz cada mañana.

Los niños no siempre tienen la parte lingüística plenamente desarrollada en esas edades tan tempranas como para poder explicarnos lo que están viviendo, todas esas emociones que están apareciendo en su interior y, a veces, es a través de esa falta de sueño como conseguimos ver que le puede estar costando un poquito adaptarse o que quizá hay algo que les preocupa e inquieta.

Estas alteraciones del sueño suelen remitir con el paso de los días, conforme se van adaptando a esos nuevos hábitos y rutinas. Se levantan por la mañana sabiendo qué tienen que hacer, van al colegio que ya conocen y saben qué va a ocurrir, que se lo van a pasar genial, van a ver a sus compañeros, que después vamos a ir a recogerlos y vamos a disfrutar de un ratito juntos en el parque (o cualquiera que sea la rutina familiar).

Además, con el paso de los años empiezan a estar más entrenados a la hora de entrar a nuevos espacios y conocer a nuevas personas, por lo que afrontan esas situaciones de una forma totalmente diferente, más positiva y con menos desequilibrios emocionales.

Pero es cierto que estos cambios en las dinámicas de sueño nos dan muchas pistas de si se están adaptando bien o no, si hay algo que les preocupa o inquieta y acompañarlos en ese momento siendo consciente de ello, con tranquilidad, empatizando con ellos y siendo más flexibles, les ayuda muchísimo.

Porque la falta de sueño nos afecta a todos y cuando nosotros no descansamos también estamos más alterados, con menos paciencia, irritados y de peor humor, así que esta consciencia nos hace volver a la tierra, entenderlos y acompañarlos como realmente necesitan.

2. Cambios de comportamiento

Son muchas las familias que en momentos de cambios como puede ser la vuelta al cole, una mudanza o cualquier otro gran cambio se preocupan mucho porque sus hijos se muestran más introvertidos, parecen estar más enfadados, molestos, con más rabietas, aparecen más conflictos entre los hermanos o incluso hacen cosas que no habían hecho nunca como pegar, morder, pellizcar, gritar más…

Conductas que es importante afrontar desde la calma, sin tomarlas como algo personal ni pensar que nos están retando, chantajeando o quieren manipularnos. 

Ya hemos comentado antes que en muchas ocasiones los niños no saben expresar correctamente qué están viviendo o cómo se están sintiendo, por lo que es recomendable estar atentos, acompañar y mirar más allá, con los ojos y las orejas bien abiertas, para observar qué nos dice nuestro peque y lo más importante, qué es lo que no nos está diciendo.

3. Desajustes en la alimentación

Algo muy habitual también en los adultos ya que cuando estamos más nerviosos, estresados o cuando tenemos problemas a nivel emocional en muchas ocasiones los canalizamos a través de la comida y se nos quita el apetito o tendemos a comer más de esas cosas que no son muy saludables…

¡A los niños les ocurre lo mismo!

Es posible que dejen de desayunar, comer, merendar, cenar o todo lo contrario, puede que de repente observemos que comen mucho más o nos piden más dulces y chocolates. Hay niños que canalizan a través de la alimentación este proceso de adaptación al cole cuando aún no lo tienen integrado.

Incluso hay peques que por falta de confianza en los primeros días en el comedor escolar no se atreven a repetir cuando tienen más hambre o a decir que no quieren comer algo porque no les gusta y es algo a lo que también tienen que adaptarse, ganar confianza y afrontar.

Es habitual que haya cambios en el apetito de los niños, dependerá de la actividad física que hayan tenido ese día, si han desayunado más o menos… por lo que tendríamos que respetar la cantidad de comida que decidan ingerir siempre que esté dentro de unos estándares normales.

4. Retrocesos en el control de esfínteres

El control de esfínteres y la llamada operación pañal es un tema complejo y muy importante que hemos tratado en otros artículos del blog que te dejo a continuación por si necesitas profundizar sobre él.

Además, en la escuela de educar en calma tienes un curso muy completo, específico sobre la Operación Pañal de forma respetuosa, una formación que recoge toda la información que necesitan para poder acompañar el proceso desde el respeto, disfrutando junto a tus hijos de este hito tan importante para ellos, en el que desmontamos mitos y vemos las diferentes dificultades que se os pueden presentar y cómo superarlas.

Pero en este post me gustaría mencionar esos retrocesos que pueden aparecer en plena adaptación escolar a causa de los nervios, de la falta de confianza con el profesor o profesora para decirle que necesita ir al baño, por tener que hacerlo en compañía cuando está acostumbrado a hacerlo en su ambiente seguro o simplemente porque al estar entretenido y jugando se les olvide que tienen que ir al baño y aparezcan los escapes.

No pretendo quitarles importancia pero de la misma forma que con las señales anteriores es recomendable afrontarlo con tranquilidad, escuchando a nuestro hijo, atendiendo sus necesidades y, por supuesto, haciendo equipo con el profesorado para conseguir que sea algo pasajero.

¿Qué podemos hacer para ayudarlos?

Es común que algunos niños no se adapten en un primer momento al colegio porque les falta seguridad, confianza, tranquilidad y esa anticipación que les ayuda a saber qué va a ocurrir. No se pueden imaginar qué va a suceder cuando llegue al cole, quizá se imagine una cosa y al llegar allí el proceso es totalmente diferente. 

Realidades que tienen que digerir e integrar como una parte más de la normalidad y para las que necesitan tiempo, repetición y un buen acompañamiento emocional. Es normal que nuestros peques estén más irascibles, nerviosos, irritables, con más despertares, que coman peor…

Los cambios que vivimos a nivel emocional los tenemos que manifestar de alguna manera y nuestros hijos lo hacen como buenamente pueden.

Por nuestra parte necesitan tranquilidad, acompañamiento y una buena disposición para conseguir reconducir esas situaciones aportándoles la calma y seguridad que necesitan, ahora más que nunca.

Así que observemos atentamente a nuestros hijos, esas señales que nos van a dar pistas sobre si se han adaptado al cole o no, en qué punto se encuentran, qué verbalizan y, sobre todo, lo que no, para poder acompañarlos como necesitan y que empiecen a disfrutar lo antes posibles de esta etapa tan bonita que están comenzando.

En cualquier caso, si alguna de estas conductas se alargan en el tiempo, cada vez tienen más despertares, más terrores nocturnos, comer peor, tienen mucha ansiedad… Te animo a contactar con nosotras, contarnos tu caso particular y profundizar en qué está viviendo, sintiendo y las necesidades de tu hijo para poder trabajarlo en una sesión de coaching familiar en la que vamos a conseguir detectar y poner orden en lo que realmente está ocurriendo antes de que vaya a más, porque quizá a través de esos comportamientos nos estén diciendo más cosas de las que en un primer momento podamos imaginar. 

La intuición en muchas ocasiones es nuestra mejor aliada y la adecuada, por lo que si piensas que puede haber algo más, deja de preocuparte para empezar a ocuparte, contacta con nosotras y empecemos a trabajar lo antes posible.

Además, el próximo jueves, 22 de septiembre, tendrá lugar el Taller online en directo Cómo hacer rutinas que funcionan para los niños. Un taller del que vas a salir con la hoja de ruta, esos primeros pasos para empezar a implementar buenos hábitos y rutinas en tu hogar, sin horarios militares y bien aceptadas por todos los miembros de la familia. Rutinas con las que va a mejorar el ambiente familiar, los niños estarán más colaborativos y conseguirán adaptarse mucho más rápido y mejor a la nueva realidad que nos trae septiembre.

Hasta aquí el artículo de hoy, espero que te sirva de mucha ayuda y te dé un poquito de luz en estos momentos que pueden llegar a ser muy complicados, tanto para nuestros hijos como para nosotros, las mamás y papás. ¿Cómo lleváis la vuelta a la rutina y la adaptación escolar? ¿Crees que tu hijo está ya adaptado? ¿Has detectado algunas de las señales que te he indicado? Si te apetece, déjame en comentarios tu experiencia.

Un abrazo y gracias por estar aquí,

Foto de note thanun en Unsplash

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