Pocas cosas nos quitan tanto el sueño a los padres como el sueño de nuestros hijos. ¿Duerme lo suficiente? ¿Es normal que se despierte tanto? ¿Colecho sí o colecho no? ¿Cuándo dormirá «del tirón»?
En este artículo os contamos cuánto necesitan dormir los niños según su edad, por qué se despiertan por la noche y cómo crear una rutina de sueño que ayude a descansar a toda la familia, desde el respeto a sus necesidades.
Cuántas horas deben dormir los niños
Cada niño es distinto, pero estas son las cifras orientativas que da la Asociación Española de Pediatría:
| Edad | Horas de sueño al día (aproximadas) |
|---|---|
| Recién nacido | 16 a 18 horas |
| 2 años | Unas 13 horas |
| De 3 a 5 años | 10 a 12 horas |
| De 6 a 10 años | Unas 10 horas |
| Adolescentes | 8 a 10 horas |
En los más pequeños estas horas incluyen las siestas. A los 2 años, la mayoría hace una siesta por la tarde, que pueden mantener hasta los 4 o 5 años si no es muy larga ni muy tardía. Algunos niños la dejan antes, y es normal.
Más que contar horas, fijaos en cómo está vuestro hijo durante el día: si está activo, de buen humor y se duerme sin grandes dificultades, probablemente está descansando lo que necesita. Tenéis más información en Sueño normal y Sueño entre los 2 y los 5 años, de la Asociación Española de Pediatría.
Es normal que se despierte por la noche
Los despertares nocturnos son habituales en los niños pequeños. Su sueño está organizado en ciclos más cortos que el nuestro y, entre ciclo y ciclo, se despiertan brevemente. Si al abrir los ojos no encuentran lo que tenían al dormirse (el pecho, los brazos, a mamá o papá cerca), es normal que llamen.
Dormir «del tirón» no es un hito que haya que forzar, sino algo que llega con la maduración. No significa que lo estéis haciendo mal ni que vuestro hijo tenga un problema.
Necesitan sentirse seguros para dormir
Los bebés y los niños pequeños dependen totalmente de nosotros. Para ellos, quedarse solos en la oscuridad puede ser muy inquietante: su cerebro está programado para buscar a sus figuras de referencia cuando se sienten vulnerables. Por eso necesitan sentirse seguros y acompañados para poder relajarse y dormirse.
Por eso no somos partidarios de los métodos que proponen dejar llorar a los niños para que «aprendan» a dormir solos. Los niños aprenden a dormir solos, pero cuando están preparados, no cuando se les obliga.
Colecho, cuna, habitación propia: no hay una única forma
Cada familia encuentra su manera de dormir: colecho, cuna al lado de la cama, habitación compartida o habitación propia. Lo importante es que funcione para vuestra familia y que sea seguro. Si hacéis colecho, informaos sobre cómo hacerlo de forma segura y consultadlo con vuestro pediatra, sobre todo en los primeros meses.
Cómo crear una rutina de sueño respetuosa
- Horarios parecidos cada día. Acostarse y levantarse a horas similares ayuda a regular su reloj interno.
- Un ritual previsible y tranquilo. Cena, baño, pijama, cuento, canción, luz apagada. Siempre en el mismo orden. Lo previsible da seguridad.
- Pantallas fuera antes de dormir. Las tablets, los videojuegos y la tele estimulan y dificultan el descanso.
- Un rato de conexión. Diez minutos de atención exclusiva antes de dormir llenan su «depósito» y facilitan la separación.
- Un ambiente agradable. Temperatura adecuada, poca luz y poco ruido.
- Todos los adultos, igual. Si cada cuidador hace el ritual de una forma, al niño le cuesta más.
- Ajustad la siesta si veis que por la noche le cuesta mucho dormirse.
Cuando la noche se convierte en un problema
A veces, lo que pasa por la noche no es solo sueño: miedos, pesadillas, terrores nocturnos o rabietas a la hora de ir a la cama. Os contamos cómo distinguirlos y acompañarlos en Rabietas de día y de noche y en Miedos infantiles: cómo ayudar a tu hijo. Si tenéis un bebé que necesita mucho contacto también por la noche, os ayudará Bebés de alta demanda.
Y consultad con vuestro pediatra si vuestro hijo ronca mucho, hace pausas al respirar mientras duerme, está muy cansado durante el día o el sueño de toda la familia está seriamente afectado.
Cuidaros también vosotros
Las malas noches agotan. Y cuando estamos agotados, nos cuesta mucho más mantener la calma durante el día. Si podéis, repartid las noches en pareja, descansad cuando ellos descansen y pedid ayuda cuando la necesitéis. Esto también es parte de cuidar a la familia.
Escucha el episodio
En el podcast hablamos de todo esto con más calma. Si queréis escucharlo, aquí lo tenéis: (aquí va el reproductor del episodio, si sigue funcionando). Tenéis todos nuestros episodios en Vamos a contar verdades, el podcast de Educar en Calma.
Si las noches (y los días) se os están haciendo muy cuesta arriba, haced nuestro Test Familiar: en dos minutos sabréis qué necesita vuestra familia ahora mismo.


