rutinas tras vacaciones
Niños desconfigurados tras las vacaciones, ¿y ahora qué hacemos?

FECHA

Los periodos vacacionales son maravillosos. Llega un momento cuando estamos a punto de terminar cualquier trimestre que los niños están cansados y necesitan parar, desconectar y conectar con mamá y papá, algo que a los adultos también nos viene fenomenal para recargar pilas junto a los más pequeños de casa.

Pero de la mano de las vacaciones, también viene la flexibilización de las rutinas, más ahora que los días cada vez son más largos, el tiempo mejora, nos vamos a la playa o al pueblo a ver a la familia… y esto, nos guste o no, conlleva una serie de consecuencias.

De hábitos, rutinas, vuelta al cole, retrocesos y cómo acompañar a nuestros hijos en esta vuelta a la normalidad vamos a hablar hoy. 

Un post que espero te sirva de guía a la hora de ayudar a tus hijos a vivir las semanas de adaptación un poquito mejor, con más serenidad y calma, ahora tras Semana Santa, o en cualquier época del año.

Fiel defensora del disfrute en familia

No podemos tener un sistema súper rígido con nuestros hijos si queremos disfrutar de los momentos de descanso, con los abuelos, los tíos, los primos, amigos, ver cosas diferentes, aprender en entornos distintos, nutrirnos de experiencias nuevas… 

La vida va de esto, de disfrutar con nuestros hijos, pero como todo, tiene su cara B cuando se nos van las rutinas al garete, debemos volver a la normalidad y de repente empezamos a observar que los peques están más irritables, con más malestar, enfadados, raros y llegamos al punto de “no saber por dónde cogerlos”.

Los niños se desconfiguran

Ante una movilización tan grande en las rutinas y dinámicas familiares, los niños se acaban desconfigurando, no saben qué se espera de ellos, qué tiene que hacer, dónde tienen que dormir, a qué hora vamos al baño…. todo se vuelve un poquito más caótico.

De hecho, a los bebés más pequeñitos las rutinas les proporcionan muchísima seguridad. Hay familias que me han llegado a comentar de cara a las reuniones de Navidad el hecho de no saber si acudir a las cenas familiares o no por los efectos que tiene en los bebés, porque cuanto más pequeñitos son, más les afectan los cambios, más malestar tienen, más lloran, más nerviosos se pone y nosotros como padres, peor lo pasamos.

Es normal que a medida que van siendo más grandecitos las rutinas se vayan flexibilizando un poquito y nuestros hijos acaben siendo unos todoterrenos, aguantando incluso hasta las dos de la mañana en las procesiones o en las ferias dándolo todo.

Así que es comprensible que el momento de volver a las rutinas y al cole sea complicado, cueste trabajo, estén más irascibles y cansados, ¿o como vives tú la vuelta al trabajo tras las vacaciones?

¿Cómo debemos afrontar esta situación?

Es muy complicado mantener las rutinas en vacaciones o incluso cuando los días empiezan a ser más largos, hace más calorcito y el buen tiempo invita a pasar más horas al aire libre.

Muchas veces somos nosotros los adultos los primeros que nos saltamos las rutinas y las flexibilizamos más de lo que nos gustaría, así que debemos ser consecuente con ello y no exigir a nuestros hijos lo que nosotros mismo no somos capaces de cumplir.

Además, a las ocho de la tarde, con luz solar, la melatonina no se genera igual, es normal que el cuerpo nos pida estar un poquito más en el parque o tomarnos un refresco en una terracita antes de volver a casa, a diferencia que en el invierno, cuando a las seis y media nos recogemos por el frío, el cansancio y la oscuridad.

“Si a las ocho estamos aún en el parque, es imposible que a las ocho y media estemos bañados, cenados, con el cuento leído y durmiendo”.

Todo se va alargando y de esta manera, es muy difícil que un niño se vaya a dormir a una hora razonable para que descanse las horas que debe descansar y al día siguiente vaya al colegio fresco como una lechuga.

Si los papás y las mamás, ese faro de referencia en el que nuestros hijos e hijas se miran somos los primeros que nos saltamos las rutinas, nuestros hijos estarán cansados, y el ser humano cansado es muy probable que reaccione con peor humor, tanto adultos como niños.

Pero en el caso de nuestros hijos, además, tienen todas las emociones a flor de piel, ya que el desarrollo cerebral de los niños es más lento y necesita más años de entrenamiento para aprender a gestionar sus emociones y saber cuándo tienen que parar para no llegar al límite.

Así que nos enfrentamos a niños más cansados, irritables, irascibles, que responden peor, con más rabietas…

Una situación que ellos por sí mismos no pueden controlar, necesitan ese cerebro externo, ese freno motor que somos papá y mamá.

Las claves del éxito en la vuelta a las rutinas

El cerebro necesita descansar, necesita que el cuerpo baje revoluciones para poder interiorizar todos los aprendizajes. Es algo que vemos los profesores en las aulas, con la llegada del buen tiempo, en general, los niños están más cansados, menos receptivos, por lo que debemos ser tajantes con las horas de sueño cuando hay colegio.

“Somos nosotros quienes debemos cuidar las rutinas de nuestros hijos, porque ellos a las seis y media de la tarde no nos van a decir: “Queridos papá y mamá, llevadme a casa que necesito descansar”.

Es importante que nos hagamos responsables de esta vuelta a las rutinas y los días previos, en la medida de nuestras posibilidades, vayamos introduciendo poquito a poco los nuevos hábitos, adelantando la hora de volver a casa, del baño, de irnos a dormir… y a veces nos toca bajar persianas para que se haga de noche al menos, dentro de nuestros hogares.

Sé que hay muchas familias a las que no les gustan las rutinas porque piensan que coartan la libertad y las experiencias de los niños y lo respeto, pero bajo mi experiencia profesional y personal, los seres humanos somos seres rutinarios, necesitamos las rutinas en nuestros día a día, es más, tenemos rutinas de las que ni siquiera somos conscientes como levantarnos siempre más o menos a la misma hora, el café de media mañana, el ratito de yoga o hacer deporte… todo eso son rutinas.

Y no, a mí no me gustan los horarios ni regímenes militares, debemos diferenciar entre rutinas y horarios, algo que en este post que escribí hace un tiempo te explico detenidamente, pero los seres humanos necesitamos un orden, una estructura, y cuanto más pequeños son nuestros hijos, más les ayuda a tener seguridad y saber qué se espera de ellos y que nos toca en cada momento.

Es fundamental enfocarnos en lo que necesitan nuestros hijos, si un niño no duerme las horas que necesita, si sus necesidades básicas no están cubiertas, es muy difícil que no tenga esas explosiones emocionales que tanto tememos, porque acompañarlas y sostenerlas no siempre es sencillo, así que hagámonos la vida un poquito más fácil nosotras mismas.

Para finalizar

Recuerda, el descanso y el sueño es fundamental, cero pantallas un par de horas antes de irnos a dormir, menores de dos años nada de pantallas y entre los dos y los cinco años lo mínimo posible, las pantallas estimulan muchísimo a nivel cerebral y les impide conciliar bien el sueño.

Mucho movimiento, aire libre, parque, naturaleza, cuanto más mejor, pero respetando los horarios de volver a casa para ir bajando toda esa energía y afrontar este último trimestre de la forma más saludable con nuestros hijos, ya verás como se les nota en su rendimiento y estado de ánimo.

Espero que estéis teniendo una feliz vuelta y que estas rutinas que hemos perdido, porque teníamos que perderlas, las volvamos a retomar cuanto antes, con paciencia, seguridad y mucha calma.

Y si tienes alguna duda o dificultad, no dudes en contactar con nosotros a través del apartado de contacto de la web o directamente escribiendo un correo a info@educarencalma.com, estamos muy pendientes para poder atenderte y acompañarte siempre que lo necesites.

Un abrazo y gracias por estar aquí,

Photo by National Cancer Institute on Unsplash

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