Las luchas de poder, a menudo, están presentes en muchas familias y se crea un ambiente nada positivo para mantener la calma y el bienestar. 

Seguro que os sentís identificados si os llevo mentalmente a un parque en el que veis a una madre o un padre que le dice a su hijo que se ponga el abrigo porque se van ya a casa y el niño se niega; el padre o la madre pide nuevamente que lo haga que se van y el niño sigue negándose… Después de un rato de esta lucha para ver quién es el que puede, se pueden escuchar cosas del tipo “aquí mando yo”, “no puedes obligarme”, “no quiero y no me voy”, “pues te quedarás aquí solo”,… ¡y tantas otras cosas (aquí incluiríamos los zarandeos, la subida del tono de voz, la mirada “violenta”, etc)!

Parece lógico pensar que si doblegamos la voluntad de los niños a base de amenazas o gritos o castigos, las luchas de poder se eliminarán. Sin embargo, el sentimiento que se crea en los niños al hacer algo por la fuerza, obligados, es de resentimiento y de deseos de venganza, de demostrar que él ganará en algún momento en esta batalla en la que hemos convertido la relación. 

Razonamiento desde la Disciplina Positiva

En Disciplina Positiva consideramos que un comportamiento inadecuado es fruto de un niño desalentado, por lo que eliminamos el concepto de que los niños son malos y por eso se comportan mal. Se comportan conforme a la edad que tienen teniendo en cuenta que cada uno de nosotros tenemos una lógica privada que nos hace entender el mundo que nos rodea de una forma personal. 

Conociendo la evolución y desarrollo de los niños, sabemos que, aproximadamente alrededor de los dos años, los niños se reconocen como personas diferentes a sus padres (al principio sienten que son una prolongación del cuerpo de su madre). Entonces entendemos perfectamente que quieran empezar a ejercer sus propios deseos sobre el resto de personas, mostrando que tiene decisión propia y puede modificar el mundo con sus actos y decisiones. 

Por lo tanto, lo que intentamos los padres es usar las herramientas y recursos de Disciplina Positiva con el fin de resolver estas situaciones manteniendo la dignidad y el respeto hacia nuestros hijos y hacia nosotros mismos, teniendo en cuenta que esta lucha de poder se puede ver como una oportunidad maravillosa para potenciar y desarrollar los talentos que tienen nuestros hijos, favoreciendo la cooperación entre los miembros de la familia. 

¿Podemos evitar las luchas de poder? 

Podemos empezar entendiendo que las luchas de poder que comienzan con la negativa por parte del niño son algo normal en la evolución del niño y es positivo que quieran marcar distancia de sus padres. 

Otra cosa es que no tengamos luchas de poder en casa y, para ello, además de comprender que es algo normal, podemos utilizar las herramientas de Disciplina Positiva.

Enfocarse en la búsqueda de soluciones y entender que nosotros, como adultos, no queremos entrar en el ciclo de peleas y pasar a tener la edad de nuestros hijos es importante. 

Y si pensamos en algún momento en el que hemos pasado a tener 3, 4 o 5 años, deberíamos de pensar qué ha sido lo que se nos ha removido en el interior, en nuestros niño interior, que ha saltado de esa forma. 

Herramientas para la lucha de poder

Personalmente creo que cuando hay una lucha de poder, los padres deberíamos reconocer que no podemos obligar a nuestros hijos a hacer aquella cosa (salvo si estamos hablando de cosas que tienen que ver con la seguridad del niño, ahí sí hay límites muy claros. Por ejemplo, nunca viajaría con mis hijos sin poner los cinturones de seguridad en el coche y tampoco les dejaría beber lejía) y que nos gustaría hablar sobre ese tema en otro momento, ya sea en una reunión familiar o después de tomarnos un tiempo para tranquilizarnos. Eso ayuda a dejar pasar tiempo y que el cerebro se recupere (el suyo y el nuestro). 

¿Hay más cosas que podamos hacer?

  • ✤ Sí, podemos ofrecer opciones limitadas a nuestros hijos. Esto significa que le damos a elegir entre un numero limitado de opciones, pero él también decide. Por ejemplo: “¿Prefieres ponerte el abrigo azul o el rojo?” 
  • ✤ También podemos hacer preguntas de curiosidad, en lugar de dar órdenes. En este caso, en lugar de decirle “Lávate los dientes” diríamos algo así como “¿qué podemos hacer para tener los dientes limpios?”
  • ✤ Cuando tenemos un reto que no sabemos cómo gestionar podemos hacer rutinas con lo que hayamos acordado juntos. Por ejemplo, si la gestión de las mañanas nos resulta difícil de controlar y no queremos llegar tarde al colegio y al trabajo, podemos hacer un cuadro con la rutina del día (o de la mañana) para que sea el cuadro de rutinas el que mande y no nosotros. De esta forma, a través de imágenes, fotografías o escrito si son niños más mayores, sabrán qué es lo siguiente que deben hacer: lavarse los dientes, ponerse los zapatos, coger el abrigo, y lo que hayáis decidido colocar.
  • Evitemos acusar, gritar, culpabilizar. Son niños y están haciendo lo que les toca hacer. Créeme, llegará un momento en el que sepan pedir las cosas educadamente, dejar de llamarnos de forma insistente durante mucho tiempo seguido, dejarán de necesitar nuestros brazos y abrazos, dejaremos de ser su referente… El grito, la culpa y el castigo, así como la amenaza o ignorar a un niño no hacen otra más que crear distancia entre nosotros y estoy segura de que eso no es lo que queremos con nuestros hijos
  • Modela con tu ejemplo. Siempre lo digo, da igual que los niños no nos escuchen, nos están observando todo el tiempo y somos el foco en el que se miran, así que si hay cosas de ellos que no nos gustan, debemos mirar si no nos están poniendo un espejo y mostrándonos cómo los tratamos. Si ante sus peticiones siempre encuentran un no, es posible que ellos también quieran imponer su criterio y, además, usar otras técnicas que nos ven (a nosotros o a otros adultos de referencia) para ganarnos
  • ✤ Recuerda que en una lucha de poder cuando uno gana hay otro que pierde, y a nadie le gusta perder. Las relaciones en la familia nunca deberían de ser en vertical con el que “porque lo digo yo y punto” sino de ser equipo, de cooperación, de colaboración… No somos superpadres o supermadres, solo humanos tratando de criar y educar a niños que llegan sin manuales de instrucciones y con la dificultad de que vivimos en una época en la que no hay demasiados grupos de apoyo o tribus que nos permitan ejercer esta labor con paciencia y tiempo (sobre todo tiempo para poder dedicárselo a ellos)
  • Más silencio, menos palabras y más “¿cómo podemos arreglar este asunto?”. A veces los padres nos dejamos llevar por esta parte de dar lecciones, sermonear y nuestros hijos desconectan totalmente. Actuemos con nuestro ejemplo y pidamos que propongan soluciones ellos, que se impliquen, que decidan y que asuman su parte de responsabilidad. Los niños son más sabios de lo que pensamos y tienen unas propuestas increíbles. 
  • Sé amable y firme a la vez pero, sobre todo, que llegue que tu amor por tu hijo es infinito. Llena la cuenta bancaria emocional de tus hijos con palabras, gestos, caricias y garantiza que en los momentos de tensión nunca olvidan que son lo más importante para ti
  • Cuídate. Recuerda que hacer cosas que nos gustan y recargan nuestras baterías hace que afrontemos las cosas con más serenidad, con más humor y un cerebro más integrado. 
  • ✤ Disfruta de tus hijos. Todo pasa, no lo olvides. Lo que hoy es un reto, mañana es un logro y pasado mañana estará casi olvidado o quedará en la anécdota. Así que piensa que todo pasa y lo importante es la actitud que tomamos en cada momento. 

Hasta aquí el post de hoy, espero que os haya gustado y os haya dado pistas para solucionar con los niños las luchas de poder. 

Si quieres aprender más cosas sobre Disciplina Positiva, te invito a participar en las últimas ediciones de este año. Esta vez hemos abierto grupo de mañana y de tarde. 

Y si necesitas que valoremos un tema más personal, puedo ayudarte a través del servicio de asesoría familiar.

Un abrazo y gracias por estar ahí, 

Y si quieres escuchar el podcast, aquí lo tienes

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