la base de las relaciones en familia
La base de las relaciones en familia

FECHA

Para entender correctamente la base sobre la que se cimienta las relaciones con tus hijos, te invito a que emprendamos juntas un viaje en el tiempo. ¿Recuerdas la primera vez que sostuviste a tu bebé en brazos? ¿Qué sensaciones tuviste en ese momento? Seguro que vuelve a tu memoria ese olor a bollito recién horneado, ese primer contacto a este lado de la piel, esa primera mirada…

Sensaciones, sentimientos y emociones muy difíciles de explicar con palabras, porque en ese momento, sin buscarlo, sin quererlo ni pensarlo, existe una conexión muy profunda entre vosotros.

Una entrega incondicional que va desapareciendo con paso del tiempo

¿Cuántas veces nos despertamos durante esos primeros meses -o años- para atender a nuestros hijos? ¡Muchísimas! Incluso antes de que se despierte nuestro bebé, nos desvelamos comprobando a cada momento que todo está bien, que no tiene frío o calor y que descansa tranquilamente.

-Nos entregamos de forma incondicional a las necesidades de nuestro bebé-

La maternidad cambia todas nuestras prioridades, nuestros hábitos, nuestros deseos y necesidades. Lo dejamos todo a un lado para volcarnos en ese pequeño ser de la forma más incondicional y sincera que conozco, porque sabemos que son vulnerables, dependientes y que nos necesitan.

Y entonces, ¿por qué dejamos de ver sus necesidades?

Pasan los meses, van creciendo, empiezan a querer hacer cosas por sí mismos, van superando hitos, se vuelven un poquito más independientes… 

Y no sé si será por el ritmo de vida acelerado que llevamos, o que nos faltan referentes en nuestro día a día… pero hemos perdido la esencia de lo que es la infancia. Percibo en las familias cierto grado de desconexión y para mí, la clave en las relaciones es lo conectados que estemos, porque en la medida que estamos conectados somos capaces de ver no solo nuestras necesidades, si no también las necesidades del otro, ya sea pareja, hijos pequeños o adolescentes.

Tenemos la falsa creencia de que a medida que crecen los niños cada vez nos van necesitando menos, pero esto no es así, quizás nos necesiten de una manera distinta, pero nos siguen necesitando, siempre, tengan la edad que tengan.

Nuestros hijos no quieren hacernos la vida imposible, no quieren retarnos, no quieren molestarnos, lo que ocurre es que hemos perdido la conexión con ellos y hemos dejado de ver a nuestros pequeños como seres que nos necesitan.

-Para mejorar la relación con la familia, es fundamental que estemos conectados-

Ahora te invito a hacer un viaje a tu edad adulta. Cuando tienes una buena o mala noticia, coges el teléfono y, ¿a quién llamas? A tu madre, a tu padre, tu pareja, con quien tienes una conexión muy profunda, un proyecto de vida…

Cuando hay un vínculo lo normal es que quieras compartir esa buena o mala noticia con tu familia, pero para conseguir mantener esa conexión, hay que trabajarla. 

Esto no tiene nada que ver con la sobreprotección ni con no dejar que nuestros hijos hagan cosas por ellos mismos. Tiene que ver con un ser, un estar, una pertenencia, un garantizar que aquí tienen su sitio, aquí eres importante y pase lo que pase, papá y mamá son casa. Ahí es donde las familias tenemos que nutrirnos día a día.

Los niños siguen siendo pequeños, siguen aprendiendo, tengan cuatro años o tengan catorce, te necesitan igual, eso es lo que nunca debemos olvidar.

Si trabajamos una conexión más profunda con nuestros hijos, un vínculo que nos permita tener una intimidad emocional, que les otorgue libertad para poder hablar con confianza, estamos promoviendo unas relaciones más fuertes y más horizontales.

En esto se basa el respeto mutuo, en tratar a los niños con esa dignidad y ese respeto que se merecen por el simple hecho de ser humanos. En la medida que nosotros somos ejemplo, ellos aprenden a relacionarse con el mundo.

¿No te gustaría ser esa persona para tu hijo? ¿Esa persona a quien quiera llamar cuando tenga una buena o mala noticia? 

De corazón, muchas gracias a todas las familias que contactan conmigo a diario, con sus dudas y preocupaciones, esas familias que invierten su tiempo en formarse para ser mejores padres y madres, nunca lo pongáis en duda, ya sois los mejores padres que pueden tener vuestros hijos.

Un abrazo y gracias por estar aquí

Photo by Jonathan Borba on Unsplash

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