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¿Cómo acompañar a nuestros hijos explicando la verdad de los Reyes Magos?

FECHA

Hoy me siento a redactar este artículo gracias a mi querida Marta, una mamá que está haciendo sesiones junto a su marido y que me han planteado esta pregunta. Y es que es frecuente que nos dejemos llevar por la tradición, por lo que se ha hecho siempre y por la propia ilusión que nos hace ver la cara de los niños cuando el mundo de la fantasía, los regalos y la sorpresa está a nuestro lado y, de alguna manera, podemos también revivir la infancia y los recuerdos. 

Por respeto y confidencialidad a esta pareja no voy a dar muchos datos y deseo que esta reflexión y puesta en práctica sea útil a muchos de vosotros, por eso mismo, voy a publicarla en el blog para que podáis llevarlo a vuestros hogares y tratar el tema de forma respetuosa con los niños y las niñas a los que acompañais mientras crecen con dedicación, tiempo y cariño.

¿Se puede hacer de otra manera?

Si has llegado hasta aquí antes de que hayáis empezado con dinámicas de ilusiones, mentiras, magia y Navidad, tengo que decirte que se puede hacer de otra manera. No es necesario mantener una mentira (porque decirles a los niños que van a venir los Reyes Magos es mantener una mentira) para que los niños sientan ilusión y ganas de que llegue esa fecha y recibir regalos. 

¿Tiene sentido que tengan regalos? ¡Por supuesto! No necesitamos que nadie nos valide para hacer regalos a nuestros hijos. Tenemos una tradición que, podemos compartir más o menos, pero que es buena para muchas familias y mantenerla en nuestra familia no deja de ser una decisión familiar. Y a veces es verdad que va unida a una creencia y práctica religiosa, pero no siempre es así y no pasa nada. 

Si quieres saber cómo se vive la Navidad sin mentiras, he dedicado algunos post en el blog para estos temas, así que te los comparto aquí el artículo en el que hablo sobre encontrar el equilibrio entre esta época bonita y el consumismo, la regla de los 4 regalos que cada año ayuda a muchas familias a poner un poco de cordura (aunque luego hayan excepciones), 6 tips para controlar el consumismo, 25 cuentos infantiles sobre Navidad, 10 películas para niños de Navidad, Navidad segura con niños, Gestionar el exceso de regalos y 5 claves para tener una Navidad en Calma

Acompañar a nuestros hijos siendo respetuosos para decir LA VERDAD

Hay muchas formas de hacerlo, de hecho, cada familia utilizará una manera y todas ellas, siempre que sean con respeto mutuo y atendiendo las necesidades de los niños, estando con nuestros hijos y acompañando sus emociones -aunque no sean agradables para nosotros o nos generen malestar- serán buenas si hay buena intención y presencia. 

Para mí, una vez que estamos en este punto, lo primero que tenemos que hacer es observar a nuestro hijo. Nos conocemos. Lo conocemos, así que no vamos a auto-engañarnos pensando que no sabe nada. Hay muchos niños que tienen, 8, 9, 10 años y no dicen nada porque tienen miedo a que se rompa la magia, a herir a sus padres, a quitarles la ilusión a sus padres, a desilusionarnos o miedo pensando que, si lo saben, mamá y papá dejarán de comprarme cosas. 

Y tiene sentido porque llevan mucho tiempo escuchando que los Reyes Magos observan y lo ven todo, a veces escriben notas para recordarles que este año no han sido tan buenos como decían en su carta, que responden feo a mamá, que discuten con sus hermanos… y claro, si ahora sé que todo esto es un teatro que ha servido para, de alguna manera “moldear” mi comportamiento, es posible que piense que se me va a acabar el chollo de los juguetes, porque ahora, ¿qué sentido tendría para papá y para mamá hacer todo esto?

La lógica de los niños -y de cada ser humano- es particular. Así que nos vamos a ir al primer punto: la observación de nuestros hijos. 

Qué podemos hacer si traen buenas notas

Si los resultados académicos han sido buenos, vamos a intentar ser objetivos sin convertirnos en madres o padres de hielo. 

Me explico: vamos a felicitar a nuestro hijo por esos resultados y vamos a analizar, con él o con ella, cómo se siente, su nivel de satisfacción con el esfuerzo empleado y la dedicación. Si siente que hay algo en lo que podría haber mejorado o si siente que ha dedicado mucho tiempo en algo y podría ser más eficaz, quizá organizándose mejor, estableciendo unas rutinas o realizando actividades en grupo, grabándose la voz para comprobar si se lo sabe, etc. 

Trabajar la motivación interna, saber cómo se siente, va a ser fundamental para que se sienta reforzado por él mismo. Y es ahí donde deberíamos poner el foco. 

A fin de cuentas, el protagonista real del aprendizaje escolar es nuestro hijo. Y no deberíamos evaluar ni poner el foco en nosotros en esto. Así que las frases del tipo “qué listo eres”, “me siento orgulloso de ti”, “qué bien lo haces todo” y demás… tenemos que eliminarlas. 

Porque cuando ponemos este tipo de frases, los niños interpretan que son válidos, valiosos y dignos de ser tenidos en cuenta y pertenecientes cuando sacan buenos resultados. Lo cual, pensandolo bien, habrás llegado a la conclusión de que no es cierto. 

No conozco a muchas familias -aunque alguna me viene a la mente- que hayan desheredado a sus hijos por no estudiar alguna cosa o por no tener carrera, fuera del disgusto inicial. Disgusto, por cierto, basado en que tus hijos no cumplan con tus expectativas, lo cual es un fallo del adulto que ha pensado que tiene hijos para que consigan lo que ellos no pudieron o no quisieron conseguir o lo tienen pero los hijos no quieren continuar -y es que la felicidad y el propósito de vida de cada uno es eso, de cada uno-.

Observa a tu hijo

¿Qué edad tiene? ¿Nos está haciendo alguna pregunta? (A veces son muy directas porque nos dicen: “no me digas qué pienso yo, dime la verdad”). 

Pongo por delante el tema de la edad porque a veces no queremos que crezcan y nos parece, a nuestros ojos, que todavía no tienen edad suficiente. Tengo que poner sobre la mesa que el consumo de pornografía ha bajado, gracias a los móviles, internet en el móvil y las redes sociales a ser consumido por primera vez a los 8 años… así que el tema de los Reyes Magos, en muchas muchas ocasiones es algo que nuestros hijos conocen -aunque no queramos verlo nosotros (como el tema del porno)-.

Los niños y las niñas, hasta los 6-7 años tienen un tipo de pensamiento en el que la fantasía, la imaginación y la realidad conviven perfectamente. Y, de hecho, a ellos no les genera ningún problema tener un amigo imaginario, pensar en cómo sería si pudieran volar o jugar “haciendo” que vuelan. En los primeros años pueden pensar que los perros de la tele hablan o los protagonistas animales de los cuentos dicen cosas y son amigos… según van creciendo y madurando, su cerebro comienza a ser consciente de que la realidad y la fantasía no coinciden. 

Hay niños que a muy temprana edad comienzan a hacer preguntas sobre cómo lo hacen los niños para llegar a todas las casas del barrio, del pueblo, de la ciudad, del país o del planeta… hay niños que incluso llegan (y doy fe de ello) al planteamiento de que debido al cambio horario tienen más horas para poder hacer ese reparto de regalos… y, antes o después, hay cosas que no les cuadran, surgen dudas y es ahí cuando empiezan a estar atentos a otras señales. 

Porque los adultos nos creemos muy listos y, a veces, hay quien piensa que “hablando en gestos” u omitiendo algunas palabras los niños no perciben que algo ocurre, que hay temas que no se tocan o que el ambiente cambia porque empiezan a nombrarse palabras sueltas en plan código morse o decirse “sí, esto, luego te llamo”… Niños 1-Adultos 0

Es en este momento en el que deberíamos de observar y ver qué sabe realmente nuestro hijo, qué ha escuchado, qué inquietudes le están surgiendo para ver qué necesita. No hablo de lo que necesitan el resto de niños del parque o de la clase. Hablo de tu hijo. Tiene una duda, tiene inquietudes y busca respuesta. Y si nosotros no somos lo que se la demos, irán a buscar las respuestas a otros sitios.

Hay niños que han escuchado en el patio del colegio que un mayor les ha dicho que los reyes son… y vienen a casa contándolo de forma neutra, compartiendo con nosotros. 

Y les decimos: 

“¡Qué tontería! Pues si no cree en los Reyes a ese niño no le van a traer nada”.  

➡ ️ Primera condición para tener regalos: creer en los Reyes). 

También se puede escuchar: 

“Eso lo dice porque él no cree en la magia y quiere haceros dudar”

➡ ️ Eso ya lo ha conseguido. Tu hijo tiene dudas y acude a su persona de referencia para saber la verdad porque confía en nosotros. 

Otra opción: 

“Eso es mentira. Los Reyes Magos existen. Si no, ¿quién iba a poner los regalos en el árbol? Nosotros no tenemos tanto dinero para juguetes, ¿verdad?

➡ ️ Pues aquí tenemos un cisco padre ya liado porque estamos diciendo que es mentira, nos reafirmamos, le preguntamos a la criatura y además queremos que sepa si tenemos dinero en el banco… 

¡Ojo! Y parto siempre de que los padres y las madres tienen buena voluntad, pero detrás de estas palabras, van los niños al día siguiente al colegio y se rasgan las vestiduras defendiendo que su madre o su padre les ha dicho que existen y que si no creen ellos pues que no crean pero que dejen a los demás tranquilos… 

Y el día que estalla la verdad en la cara, puede ser que recuerden ese momento y sientan un “tierra trágame, qué ridículo hice defendiendo a mi madre/a mi padre con una cosa que era mentira” añadiendolo a “si me has mentido en esto, ¿en cuántas cosas más no me habrás mentido?”

Recuerda cómo te sentiste tú y reflexiona sobre cómo lo quieres hacer

No digo que sea fácil pero las relaciones humanas necesitan de reflexión, de diálogo interno y de valores. ¿Qué quieres transmitirle a tu hijo? ¿Sientes que ha llegado el momento?

Vale, pues una vez que observas a tu hijo y atiendes a lo que, de alguna manera te está diciendo -directa o indirectamente-, vamos a tratar el tema con naturalidad, amor y presencia. 

  • Elige el momento más adecuado. Para mí es importante que no sea en medio de toda la festividad, con la decoración en casa, las luces puestas y la carta escrita. Creo que es mucho mejor esperar unos días, unas semanas a que el tema esté más frío para poder hablar. 

Tiene que sentir tu calor y presencia, así que elige un entorno adecuado para hacerlo. No te vayas a una hamburguesería o algún sitio que esté lleno de interrupciones. Tampoco te recomiendo estar rodeado de abuelos, tíos e interferencias donde, en cualquier momento que nuestros hijo pueda expresar una emoción, un malestar o una duda, puedan intentar “que no sienta”, “que no sufra” o “que no exprese”. Este momento es especial para tu familia y tenéis que hacerlo como vosotros decidáis hacerlo. Sin más. Las buenas intenciones no siempre son las más adecuadas en estos momentos porque no todo el mundo sabe sostener las emociones de los demás. Y no estás para sostener la frustración del abuelo o la necesidad de la abuela de que “todos estemos bien”. 

  • Explícale el sentido para tu familia de la Navidad, de los regalos y las tradiciones. 
  • Explícale el orígen de los regalos del día de Reyes. Explícale que cada vez que un niño nace se le honra dándole la bienvenida a la familia y se le hacen presentes. Explícale que regalamos cosas a las personas que queremos.
  • Explícale para qué habéis mantenido en vuestra familia esta tradición, pregúntale cómo le ha hecho sentir, cómo la ha vivido… Explícale tu función como paje real, preparando, pensando, eligiendo… tu emoción en esta función para mantener esta tradición, mantener la sorpresa y crear recuerdos bonitos en tu familia. 
  • Escucha y atiende todos sus comentarios. 

Si en algún momento te expresa que siente que le hemos mentido, se siente defraudado, enfadado o traicionado… Tenemos que asumir la posibilidad que se sienta herido (es un dolor más hacia nuestra inteligencia y confianza, y necesitamos validarlo. De nada valdrá decirle que no se ponga así, que es un exagerado o que ya vale de hacer dramas… eso no funciona y además, te va a crear una distancia con tu hijo muy grande). 

  • Proponle ser paje real para la familia también. Pensando, eligiendo, manteniendo la sorpresa sin decirle nada a las personas a las que va a regalar. Aquellas personas a las que desea tener un detalle, dedicando tiempo en su mente y su corazón para esta nueva labor. 

Y, por supuesto, piensa y siente...

¿Te deja bien esta forma de acompañar a tus hijos? ¿Conecta contigo y con tu familia? Cuéntame si te animas a llevarla a la práctica y, si tienes alguna duda, quedo al otro lado para acompañarte.

Un abrazo y gracias por estar aquí,

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