5 herramientas más para aplicar la Disciplina Positiva con la pareja

FECHA

Hace unos días os contaba en un post que se puede aplicar la Disciplina Positiva a la pareja (y también a compañeros de trabajo y a cualquier relación personal que tengamos porque nunca es pronto ni tarde para tratar a las PERSONAS con dignidad y respeto). Luego os di 5 herramientas para aplicar la Disciplina Positiva con la pareja y hoy voy con otra segunda parte con 5 herramientas más que espero que os sirvan, de corazón, para mantener relaciones más armoniosas y bonitas.

Y como no quiero entretenerme, ¡vamos a por ellas!

5 herramientas más para aplicar la Disciplina Positiva con la pareja

    • Muchas parejas piensan que gracias a la Disciplina Positiva van a poder cambiar a sus parejas y siempre les digo lo mismo: no, no vas a cambiar a nadie. En Disciplina Positiva no cambiamos a las personas. El foco está en nosotros y aceptamos a nuestros hijos igual que aceptamos que la persona que camina a nuestro lado, nuestro compañero de viaje, tiene virtudes que nos encantan y también tiene defectos. Siempre digo -y mucha gente se ríe- que perfecto Dios y no ha tenido el valor de casarse. Bromas aparte, es importante que sepamos que la perfección total y absoluta no existe. Por no hablar de lo incómodo que resulta que alguien te lance mensajes continuos de desaprobación continua ante todo lo que haces… Puntualizo que otra cosa diferente serían relaciones en las que hay malos tratos porque no estamos hablando de lo mismo. Yo en todo momento me estoy basando en relaciones -como ya he dicho al principio- cuyos cimientos son el respeto y la dignidad.
    • El error es una oportunidad maravillosa de aprender. Le pasa a los niños y nos pasa a los adultos. Cuando nos equivocamos tenemos que seguir practicando y cuando lo conseguimos el chute de energía que nos llevamos es poderoso. Seguro que a más de uno le ha pasado lo siguiente: queremos hacer un regalo a nuestra pareja y pensamos en cosas que nos gustan a nosotros, que pensamos que también les vendrán bien (a mí este año me hubiera pasado con un reloj) y, cuando vemos su cara no es la que nos esperábamos. Pero para otra vez cambiamos el foco y pensamos en la persona, con atención a lo que está inmerso en ese momento de su vida (igual que en Montessori hablamos de “sigue al niño”, ahora diríamos “sigue a tu pareja” y fíjate en qué busca, qué lee, qué mira, sobre qué cosas habla). Cuando vemos los ojos al abrir el paquete y encontrar lo que le hemos regalado, desprenden magia, ilusión, sorpresa, felicidad… ¿a qué sí? ¿y a que a vosotros también os gusta cuando os hacen un regalo que se nota que ha sido pensando en vosotros?

  • Conocer tu lenguaje del amor y el de tu pareja servirá para que os podéis comunicar correctamente. Porque, ¿de qué sirve que le digas ochenta veces al día “te quiero” si el mensaje del amor para él/ella llega en forma de abrazos o de tener preparada una barra de pan para cenar? Es algo que trabajo con las parejas y que mejora el clima en las casas y la relación de pareja.
  • Si hemos comenzado una discusión sobre un tema en concreto y nos estamos poniendo nerviosos, quizá es una buena idea tomarnos un tiempo fuera positivo con el fin de poder enfriar nuestra mente y poder tomar decisiones más racionales y pensadas. El reptiliano está bien para garantizar la supervivencia pero no para gestionar estos momentos porque en caliente podemos decir/hacer cosas de las que luego nos arrepintamos, así que es mejor parar y respirar un tiempo. ¡Ah! Personalmente o “parejilmente” nosotros preferimos no irnos a la cama enfadados. Si no hemos conseguido ponernos de acuerdo, marcamos el tema para la reunión de pareja e intentamos no irnos a la cama enfadados porque creemos que hay más cosas que nos unen (cuatro hijos, por ejemplo) que lo que nos separa
  • Comunicación fluida, humor y recordar cómo empezó nuestra relación también nos ayuda. Ver que a lo largo del tiempo hemos pasado por dificultades, por momentos de tensión que hemos superado, con esfuerzo, que nadie llega a los 2, 5 o 20 años juntos sin esfuerzo, harán que podáis poner en una balanza y decidir. También es importante que sepáis que si no hay amor y hay desprecio, es mejor terminar una relación (aunque haya hijos) que vivir siendo infelices y mostrándoles ese ejemplo a nuestros peques. Tenemos una vida y, aunque muchos dicen que es corta, yo creo que es del tamaño adecuado para que podamos vivir experiencias y, aunque no siempre estemos en un estado de felicidad, sí tengamos una vida feliz. Complicárnosla no debería de entrar en nuestros planes y hay que enfocarse en soluciones, no en buscar culpables.

Conclusiones

En mi caso hemos tenido algún momento en el que hemos dudado seriamente sobre si nuestro camino era unidos o sobre si terminaríamos en caminos diferentes. Siempre hemos valorado a la persona que teníamos al lado y nos hemos querido mucho. Con el paso de los años hemos aprendido el uno del otro y, personalmente, sigo admirando a la persona que tengo al lado. Creo que es el mejor compañero de viaje que podía haber elegido. Perfecto no es, pero a mí me encanta. Me río mucho, creo que es la persona con la que más me he reído y me río del mundo (y no, no suele contar muchos chistes). Es una persona maravillosa, generosa, paciente, con carácter y voluntad de crear siempre el mejor ambiente posible. Es trabajador, buena persona y, como padre, conseguí enamorarme aún más. Ha sido comprensivo en momentos turbios de mi vida, me ha acompañado en momentos felices y, sobre todo, en los complejos que me hacían dudar de mí misma. Creo que me ha hecho ser mejor persona, sin duda.

No te engañes, las relaciones personales no son sencillas, requieren de paciencia, tiempo y esfuerzo, comprensión, empatía, aliento, cooperación, aprendizaje… los pequeños detalles marcan las diferencias y tú puedes hacer cosas para que tu relación sea más armonioso y bonita, ¿se te ocurre cómo? 

Y si quieres que hablemos a nivel personal, te espero en la asesoría familiar. Puedes reservar tu cita pulsando en el siguiente botón:

Un abrazo y gracias por estar aquí, 

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