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23 Feb 2017

Llega carnaval y mi hijo no quiere disfrazarse, ¿es normal?

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Estamos a punto de comenzar la época de los carnavales, los disfraces, los pintacaras y los festivales en los colegios; y me están llegando varios correos de padres que me cuentan que sus hijos no quieren disfrazarse y me preguntan si esto es normal.

Como siempre os digo, cada niño es distinto, es un ser individual con unas características propias y es posible que a los vuestros no les ocurra nada de esto, pero también puede ser que sí, por eso lo quiero tratar hoy en Educar en calma.

De bebé no ponía problemas

Cuando los niños son muy pequeños, los podemos disfrazar y vestir, poner coletas, poner maquillajes sin que nos planteen ningún problema. Sin embargo, es un poquito más adelante cuando comienzan a detectar que no son una prolongación de su madre, sino que son seres individuales y que tienen características propias, comenzando a tener algunos de ellos problemas de identidad.

Es decir, les cuesta conocer su propia entidad como para, además, disfrazarse e incluir otros roles. Para muchos niños es un tema bastante complicado de gestionar, por eso rechazan la parte de disfrazarse y será, una vez que los niños tengan asimilado cuál es su identidad propia, cuando sean capaces de hacerlo y de jugar haciéndose pasar por otros personajes diferentes.

Es este motivo por el que muchos niños no quieren disfrazarse. No pasa nada. En mi opinión, es mejor no obligar y ofrecer sin presionar. Por supuesto, debemos respetar en todo momento el proceso evolutivo y de desarrollo que está llevando nuestro pequeño.

Disfrutar debe ser lo prioritario a la hora de disfrazarse

Como digo siempre, hay excepciones a esta regla porque la educación como la biología -y como casi todo en esta vida- no tiene normas fijas y puede ser que haya niños que desde pequeñitos les haya gustado disfrazarse y les siga gustando sin tener ningún problema de identidad, pero para otros muchos sí les cuesta y, hasta que no pasan ese hito evolutivo, no vais a conseguir que lo hagan y que lo disfruten.

Esta última parte, sobre todo, es la que quiero matizar: que disfruten. Si le pones un disfraz y no está disfrutando, es absurdo. Va a sufrir el niño y vamos a sufrir nosotros. Es mejor respetar. Si el niño no se quiere disfrazar, lo respetamos y lo dejamos tranquilo, que va a haber más años, va a haber más carnavales y más festivales en los que pueda lucir el traje correspondiente.

Y si llega la adultez y sigue sin gustarle el hecho de disfrazarse, encontrará a muchísimas personas que tampoco les gusta este tipo de cosas. Respetable, como siempre, al 100% cada opción porque, para gustos, los colores.

Hasta aquí el post de hoy, espero que os haya gustado.

Un abrazo y gracias por estar ahí

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1 Response

  1. Yo vivo la situación contraria con mi bichilla. Para ella, el carnaval es la fiesta grande del año, pero no es solo que disfrute disfrazándose ese día ¡es que vive disfrazada el año completo! A ver, no me molesta, pero da una tarea tener que ponerle todos los complementos del traje que elija a diario… ¡Ay! Todo sea por su felicidad, pero no he conocido un caso igual hasta ahora. Sin lugar a dudas, los disfraces son su juguete preferido.

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