¿Hasta que punto consideras inteligente a tu hijo? Descubre la influencia que tienes sobre su autoconcepto

FECHA

He querido comenzar con la reflexión de qué es un niño para ti ya que es una pregunta clave que todas las personas que tratamos con criaturas deberíamos de hacernos.

¿Y por qué es importante hacer una reflexión sobre esto?

Bien, para comprender aún mejor las necesidades de nuestros pequeños, es esencial poner la mirada en qué concepto tenemos de ellos mismos.

Cuando esto esté claro, y hayas hecho una profunda reflexión acerca de este aspecto, podrás vislumbrar aún mejor desde dónde te estás comunicando con él, qué mensajes le estás enviando, qué lugar ocupar para ti, o en qué lugar le pones, qué seguridad le transmites, y por último, y para mí lo más importante; el concepto que tú tengas sobre él, será el concepto que vaya creando sobre sí mismo.

Me atrevo a decir que el 90 % de las personas adultas, no se han parado a reflexionar sobre este aspecto y diría que el 98% de las dificultades de la crianza, se diluirían si estuviera claro este concepto.

Considerar a un niño capaz y competente, le da una gran ventaja ya que le estamos aportando toda la seguridad y confianza necesaria para accionar, y descubrir, con el mensaje trasversal de que él o ella puede.

Las criaturas nacen con todo el potencial necesario para ir conquistando sus propios aprendizajes, y el adulto es quien debe facilitar espacios armoniosos y ricos para que, estos, lo lleven a cabo a través de la acción y voluntad.

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Para poder disfrutar de una crianza feliz y consciente, debemos saber y conocer la evolutiva de los niños, de esta forma, lograremos reconocer cuales son exactamente sus necesidades y podremos dar una respuesta afectiva y efectiva ajustada.

Muchas familias están preocupadas, quizá como tú, por el hecho de no saber realmente cómo actuar con sus hij@s en ciertas circunstancias, no tener estrategias para no acabar recurriendo a los gritos, enfados constantes… y hay que tener algo claro que  nadie nos da un carnet para ser madres ni padres, por lo que es fundamental contar con ese conocimiento y formación.

Sin embargo, si no se hace una reflexión sobre qué es un niño para ti, vas a continuar en ese embrollo del que no consigues salir, sintiéndote agobiada y angustiada sin disfrutar de una crianza consciente.

Hoy en día el concepto general que se tiene sobre la infancia es desde la concepción de las pocas capacidades, dándole especial relevancia a su dependencia y vulnerabilidad, y cómo los adultos tomamos una actitud de control sobre ellos. La confianza y la consideración por nuestra parte, es un acto de generosidad hacia las criaturas.

Si ponemos el foco en el sistema educativo que impera, nos encontramos con situaciones de “aprendizaje” tales como la realización de actividades dirigidas con un objetivo claro y concreto, como puede ser que aprendan los colores.

El aprendizaje infantil parte de la globalidad, es decir, de un todo. No ven el mundo desde la segmentación de ahora los números, ahora las letras, si no desde ir construyendo esos procesos en base a las experiencias que vayan teniendo. Aprenden de lógico matemática, por ejemplo, cuando están jugando con la arena, cuando juegan al escondite, cuando beben agua, conceptos básicos como alto, bajo, lleno, vacío, lejos, cerca, pequeño o grande… y un sinfín de aprendizajes que realmente van adquiriendo en base a su acción.

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¿Y cómo pueden explorar el mundo y ser los protagonistas de sus aprendizajes?

Confiando en ellos, en sus capacidades, en tener una visión hacia ellos como seres competentes con acción y decisión.

Dejarles ser y hacer, vienen preparados con todas las competencias necesarias, no hay que enseñarles nada, si no acompañar cada proceso desde la comprensión y el respeto, de eso se trata la crianza respetuosa.

El niño forma una parte más de la unidad familiar, ni menos ni más, cada uno ocupa su lugar, por ello es tan importante hacerles conocedores de que depositamos una gran confianza en ellos.

Y te estarás preguntando, y entonces… ¿Cómo influye la concepción que tengo de mi hijo en su autoconcepto?

Como te decía anteriormente, cuando no se les permite que vean el mundo por sus propios ojos, que toquen con sus propias manos, que se caigan y se levanten, que vean las consecuencias de sus acciones, es porque detrás de nosotros hay un miedo que reside en: ¡Ay, qué se hace daño!, ¡Se va a caer!, ¡No hagas eso, ten cuidado!

En todas y cada una de las frases anteriores, ¿qué mensaje crees que le estamos enviando de forma constante?

«Espera hijo, ya lo hago yo», o «ya te protejo yo, porque tú no eres capaz de hacerlo».

¿Y cómo crees que ese mensaje que quizá le estés enviando a tu hij@ le puede influir?

Aunque no lo estemos verbalizando de forma directa, el mensaje que le llega es ese, por lo que la creación del concepto de sí mismo se irá forjando desde un lugar muy diferente que si abogamos por la confianza en sus capacidades. No solo les enviamos estos mensajes a través de nuestro lenguaje si no también con nuestras acciones.

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Emmi Pikler, la creadora de la pedagogía Pikleriana, fue constatando a lo largo de sus investigaciones, grandes avances acerca de la importancia de la confianza y la mirada hacia la infancia, ayudando incluso a descubrir un niño diferente al que normalmente vemos reflejado en nuestros propios ojos.

Sin embargo, confiar en los niños no significa que esto sea jauja. Quiero decir que el adulto debe favorecer que las criaturas puedan hacer uso de sus capacidades, estableciendo unos límites claros. Solo de esta forma podrán desenvolverse desde la total seguridad. Teniendo claro cuáles son los parámetros dentro de los cuales pueden ser y hacer, con un adulto que le sostiene con una mirada de confianza profunda.

“Detrás de un niño que confía en sí mismo, hubo un adulto que confió en él”

M. Jacobson

Por lo que para tener un concepto de niño que se ajuste a las necesidades reales de nuestros pequeños es fundamental, que hagamos esa reflexión y partamos de la base de la observación permitiéndonos ser sorprendidos por sus capacidades innatas y mostrarnos humildes ante ellos.

¿Qué concepto tienes tú de niño? ¿Alguna vez te habías parado a pensar en esto?

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