niños educados con amor y respeto
¿Cómo son los niños educados con amor y respeto?

FECHA

Estar en contacto directo con la infancia, tengas hijos o no, es algo maravilloso que te regala nuevos aprendizajes cada día, nuevas oportunidades para mejorar y crecer junto a esos seres de luz por los que tanto amor incondicional sentimos.

Porque la maternidad nos abre una ventana, nos permite sanar todas esas heridas de infancia que tenemos dentro de nosotros y con las que nos hemos acostumbrado a vivir, esas que han dado forma a nuestra personalidad, que acabamos aceptando como parte nuestra y que, en muchas ocasiones, no nos dejan avanzar, no nos dejan ser y sentir en plenitud.

Cuando estudiaba en la universidad soñaba con el día en el que estuviese rodeada de niños en clase.

Niños y niñas de diferentes padres y madres, que sin saberlo -aunque muchos sí eran conscientes de ello- me dejarían cada día bajo mi atención y cuidado su mayor tesoro.

También soñaba con ese día en que me convertiría en mamá. Cómo sería como madre y en qué valores me apoyaría para ir formando a esas personas que moverán el mundo -sí, siempre he sido muy intensa-.

El día que entré en el aula por primera vez y vi a los niños, pude observar que dependiendo del contacto y el cariño que hubieran tenido en casa, daban más amor, atención y cuidados.

Unos años más tarde, sostuve a mi primer hijo entre mis brazos y, en ese mismo instante, decidí apostar por ese amor infinito que sentí y siento cada día cuando miro a cada uno de ellos.

Nuestros hijos serán el cambio que necesita este mundo

Lo sé, tengo la certeza. Sé que moverán el mundo, es más, a día de hoy ya lo están moviendo.

Son personas completas, únicas, especiales y diferentes. Personas que están aprendiendo a relacionarse, a convivir, a gestionar sus emociones, aprendiendo y también enseñando, porque por muy pequeños que los veamos, siempre nos enseñan.

Y una de las primeras cosas que aprendes gracias a ellos es a valorar lo más importante: el amor y el cariño.

El cariño es tan necesario para los niños como los alimentos -para los niños y los adultos-. De hecho, hay avances médicos que apuestan por un contacto casi pleno entre hijos y padres en las salas de prematuros, porque necesitan el calor de papá y mamá casi más que el comer. 

¿Cuántos abrazos das cada día a tus hijos? ¿Cuántas veces al día les dices te quiero?

Pero me refiero a esos abrazos calentitos, esos abrazos de al menos ocho segundos que te reconfortan, que transmiten más que las palabras, abrazos que te recargan de energía en cualquier momento.

Y decirles te quiero, bajando a su altura, mirándolos a los ojos y sintiendo cada una de sus sílabas.

Las personas somos seres sociales. Necesitamos sentirnos importantes, valorados, tenidos en cuenta, necesitamos sentir que pertenecemos a nuestro grupo, a nuestra familia, a nuestra clase o grupo de amigos.

Todos queremos pertenecer. Todos. Sin excepción

Y cuando los niños son educados con cariño, respeto, límites -claros y adecuados a su edad- con la seguridad de saber que sus padres confían en ellos, en su criterio, en que aprenderán a pesar de sus errores, dando esos pequeños pasos que los llevarán a convertirse en personas seguras de sí mismas, responsables, con criterio, sin miedo al error, con ganas de intentarlo, de colaborar y contribuir.

Porque todos queremos y tenemos algo que aportar a la sociedad, ¿no crees?

De hecho, todos aportamos. Damos lo que recibimos, por lo que demos más abrazos, más cariño, más amor, más serenidad al mundo, más calma, más sonrisas, más humor, demos más.

Así que si te preguntas cómo será un niño educado con amor y respeto, te digo con total seguridad que será un ser humano excepcional.

Un ser humano libre, empático, asertivo, seguro de sí mismo, fuerte, consecuente con sus decisiones, con una mirada crítica, capaz de afrontar sus errores, de aprender de cada uno de ellos, de pedir perdón, una persona que tendrá sus luces y sus sombras, pero será capaz de vivir en plenitud conociéndose a sí misma, sin juicios, críticas, inseguridades ni culpa.

Porque nuestra generación es muy resiliente, no nos ha quedado más remedio que ser así para sobreponernos todas esas veces que nos han señalado con el boli rojo de tachar. Pero con nuestros hijos podemos y vamos a dar un paso más, porque este es nuestro granito de arena para conseguir ese cambio en el mundo que queremos que tengan la suerte de vivir cuando sean adultos.

Espero que esta reflexión te sirva, te aliente y te nutra, te haga tomar acción si aún dudas de estar en el camino correcto. En este enlace te dejo el acceso directo al Mini Curso de Educar en Calma.

A través de tres lecciones vas a poder dar tus primeros pasos en una educación alternativa que funciona, que ha venido para quedarse y que puede ayudarte a mantener y reforzar el vínculo con tus hijos, a pesar de los años, los retos o dificultades.

El punto de partida para conseguir la educación que quieres para tus hijos, una educación que hará que se conviertan en adultos libres, emocionalmente fuertes, seguros de sí mismos y sobre todo, felices.

“Nada puede hacer más feliz a un ser humano que otro ser humano que lo trate con el respeto y cariño que toda persona merece, y necesita”.

 

Si ya has hecho el mini curso y te has quedado con dudas, no consigues implementar todas las herramientas que te muestro dentro, tienes alguna dificultad en casa que no te permite avanzar como te gustaría o te hace pensar que la educación respetuosa no es para ti, que no funciona con tus hijos, por favor, ponte en contacto conmigo, cuéntame tu caso y te digo cómo puedo ayudarte. Siempre hay solución, algo que no estás viendo y, juntas, si es el camino que deseas seguir, vas a conseguirlo.

Un abrazo y gracias por estar aquí,

Foto de Janko Ferlič en Unsplash

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