Mi hijo no quiere disfrazarse en Carnaval: ¿es normal?

FECHA

Llega Carnaval. En el colegio preparan el desfile, en el parque todos van disfrazados… y tu hijo se niega en redondo a ponerse el disfraz. Llora, se lo quita, dice que no quiere. Y tú te preguntas: ¿es normal?, ¿le obligo?, ¿le pasa algo?

Es una de las consultas que más nos llegan en estas fechas. La respuesta corta: sí, es normal. A muchos niños no les gusta disfrazarse, y no tiene nada de malo. En este post os contamos por qué ocurre y cómo acompañarlo para que el Carnaval sea una fiesta para todos.

Por qué a algunos niños no les gusta disfrazarse

Están construyendo su identidad

Cuando son bebés, los podemos disfrazar, maquillar o poner coletas sin que protesten. Pero, a medida que crecen, descubren que son personas distintas a sus padres, con sus propios gustos y su propia forma de ser. Están construyendo su identidad.

Para disfrazarse y «hacer que eres otro» hay que tener muy claro quién eres tú. Y para algunos niños pequeños eso todavía no está asentado. Ponerse la ropa de otro personaje puede desconcertarles o incomodarles. Cuando su identidad está más consolidada, muchos descubren que les encanta jugar a ser otros.

No les gusta llamar la atención

Hay niños (y adultos) a los que no les gusta sentirse observados. Ir disfrazado en un desfile, con todo el mundo mirando, puede generarles mucha vergüenza. En casa lo sabemos bien: hay personas a las que les encanta disfrazarse y otras que prefieren ver la fiesta desde fuera. Las dos opciones son respetables.

Incomodidad física

Telas que pican, gorros que aprietan, máscaras que tapan la cara, maquillaje en la piel. Para los niños más sensibles a las texturas, un disfraz puede resultar realmente molesto.

Miedo

Algunos disfraces (monstruos, máscaras, personajes que asustan) pueden dar miedo a los más pequeños, tanto si los llevan ellos como si los ven en otros.

¿Hay que obligarles a disfrazarse?

Nuestra respuesta es no. Disfrazarse tiene sentido si se disfruta. Si le ponemos el disfraz a la fuerza y lo pasa mal, va a sufrir él y vamos a sufrir nosotros. Y además le estamos enseñando que lo que siente no importa.

Esto no significa que los niños decidan sobre todo. Hay cosas que no se negocian, como la salud o la seguridad, y ahí hay acompañamiento y explicación, pero no elección. Pero ponerse o no un disfraz para una fiesta es una decisión que podemos dejar en sus manos sin ningún problema. Habrá más carnavales.

Cómo acompañarle: ofrecer sin presionar

  • Pregúntale qué le pasa. «¿Qué es lo que no te gusta del disfraz?». A veces es algo concreto (pica, aprieta, no le gusta el personaje) y tiene solución fácil.
  • Ofrece alternativas intermedias. Una diadema, una capa, una camiseta de su personaje favorito, pintarse solo la mano… No hace falta disfrazarse entero para participar.
  • Dejadle elegir el disfraz. Mucho mejor si lo decide él que si se lo compramos nosotros.
  • Hacedlo juntos en casa. Un disfraz hecho con una caja de cartón, una sábana o ropa vieja puede ser mucho más divertido que uno comprado. No hace falta un traje perfecto para jugar.
  • Probadlo antes de la fiesta, jugando en casa, sin público.
  • Habla con el colegio. Si no quiere disfrazarse para el desfile, pide que pueda participar igualmente, con su ropa o con algún complemento.
  • Respeta su «no». Sin chantajes («si no te disfrazas, no vamos») ni comparaciones («mira tu prima qué bien va»).

Si se disfraza de superhéroe

Los niños pequeños todavía están aprendiendo a distinguir la fantasía de la realidad. Un niño de cuatro años vestido de superhéroe puede intentar saltar o «volar» de verdad. Merece la pena hablar con ellos: el disfraz es para jugar, pero no les da superpoderes. Y vigilar un poquito más en el parque.

¿Disfrazarse estimula la imaginación?

El juego simbólico, «hacer como si», es muy importante para su desarrollo. Pero no depende de llevar disfraz. Los niños juegan a ser otros con o sin traje: una toalla es una capa, una caja es un cohete. Que tu hijo no quiera disfrazarse en Carnaval no significa que tenga menos imaginación. Os contamos más en ¿Es tan importante el juego para nuestros hijos?.

Lo importante es disfrutar

Si tu hijo quiere disfrazarse, ¡a disfrutar! Y si no quiere, también. Puede ir a ver el desfile, bailar, tirar confeti o comer rosquillas. El Carnaval es una fiesta, y una fiesta solo tiene sentido si se disfruta.

Y si llega a adulto y sigue sin gustarle disfrazarse, encontrará a muchísima gente igual que él.

Respetar sus gustos le enseña algo muy valioso: que lo que siente importa y que tiene derecho a ser quien es. Os contamos más en Libertad de ser: niños sin etiquetas.

Si queréis saber qué necesita ahora mismo vuestra familia, haced nuestro Test Familiar: son solo dos minutos.

Imagen de Elisa Molina y Francisco Huerta

Elisa Molina y Francisco Huerta

Fundadores de Educar en Calma. Padres de cinco hijos, docentes en activo y expertos en altas capacidades. Desde 2016 acompañan a familias y docentes con su Método CALMA®, basado en el respeto mutuo, la coherencia y los valores. Ya han acompañado a más de 8.200 familias. Son autores de Dopaminados: cómo gestionar la frustración infantil (Plataforma Editorial) y de Educar en Calma (2ª ed), además de los cuentos infantiles Hermanos, Con un susurro basta (6ª ed) y Cerebro de monito. Presentan el podcast Vamos a contar verdades y colaboran con medios como El País, ABC, La Razón y COPE.

También te puede interesar

cursos de educación y apoyo educativo personalizado

Suscríbete y no te pierdas nada

El Podcast de las familias que eligen Educar en Calma.