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1 Dic 2016

Hoy hablamos de educación con… Vanesa Pérez

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Hoy hemos invitado a Vanesa Pérez, autora del blog “¿Y de verdad tienes tres?”, ganadora del Premio Bitácoras en la categoría Acción Social 2016, ganadora de los Premios 20Blogs 2016 en la categoría Solidaridad y tri-madre especial, que nos invita a reflexionar y a aceptar la diversidad incluyéndola en nuestro día a día. Os dejo con ella que se presenta mucho mejor de lo que yo podré jamás hacerlo.

¡Hola familia! Mi nombre es Vanesa y soy el espíritu que anda por detrás del blog “¿Y de verdad tienes tres?”

Soy Licenciada en Psicología, madre de tres, ciudadana del mundo y, desde hace un par de años, bloguera convencida.

En mi espacio trato de compartir mis experiencias, opiniones, conocimientos y dudas sobre temas relacionados con la familia y la discapacidad.

Mi hijo mayor tiene una lesión cerebral severa, sin diagnóstico. Su extensa problemática me ha llevado a readaptar mis prioridades en la vida, mis principios, mis necesidades y mi manera de relacionarme el mundo. Ha cambiado mi vida, en definitiva.

Esto me ha hecho ver la necesidad de dar visibilidad a las discapacidades, a las enfermedades, a las familias que conviven con ellas porque existimos, no sólo somos números de expedientes médicos o de servicios sociales.

Tenemos una vida algo diferente en algunos ámbitos de nuestras vidas, pero no dejamos de ser familias, diversas. Y el mundo está conformado, al fin y al cabo, por esa diversidad.

Es necesario dar voz y concienciar, conocer para comprender, aceptar y lograr normalizar para, al final, lograr una plena inclusión de los nuestros.

– Desde tu perspectiva personal, ¿cómo ves la educación actualmente?

La educación necesita mejoras por todos los costados. En muchos centros seguimos con la docencia memorística, de conocimientos, sin tener en cuenta especificidades ni individualidades.

Las altas ratios no ayudan.

La falta de reciclaje tampoco.

La falta de unanimidad en cuanto a leyes educativas flaco favor nos hacen.

Hay tendencias educativas maravillosas que desgraciadamente pasan de soslayo, que no son tenidas en cuenta en los centros públicos y que realmente están demostrando que abarcan al individuo de una manera integral.

Seguir haciendo copias, memorizar como papagayos e inundar las tardes de deberes no hacen que nuestros hijos aprendan.

No consolidan conocimientos, sino que van superando un tema más, un examen más.

Y en cuanto a la Educación Especial, la diferencia es abismal según en qué comunidad autónoma te encuentres, en qué zona residas y es algo que no se puede consentir.

Se supone que la educación es universal, y no deberíamos abocar a nuestros hijos a estar en centros aparca-niños por malas gestiones u objetivos mal entendidos.

– ¿Crees que el cambio es necesario?

Necesario y urgente. Es evidente que algo no marcha.

Tenemos el triste honor de ser los líderes de la UE en fracaso escolar. Eso debería darnos pistas de que no vamos por buen camino.

Absentismo, acoso, desmotivación, recortes. Da la impresión que los niños son lo último en la escala de decisiones cuando a Educación nos referimos.

Hacen falta centros, docentes, técnicos de apoyo, modificaciones de curriculum, inclusión…y no se ve voluntad.

– ¿Por dónde deberíamos empezar? ¿Qué hacemos con la integración de los niños con necesidades educativas?

Se supone que la integración está contemplada por ley en las aulas.

Hay un porcentaje de plazas reservado, pero a la hora de la verdad muchos centros no lo aplican.

Yo misma he sufrido el solicitar esa plaza y ser aconsejada por parte de la dirección para no solicitarla.

Además del no querer, así sin paños calientes, existe el gran problema de la falta de apoyos.

El no disponer de profesionales para acompañar a los niños en el aula, el tener especialistas a media jornada compartidos con varios centros… Así no hay manera.

Si hay una ley pon los medios para que se cumpla.

Al margen de esto, se necesita formación por parte del profesorado destinada a sensibilizar a sus alumnos, que es el otro pilar.

Necesitamos inclusión real, no segregación al final en aulas apartadas o mesas solitarias en una esquina de la clase. Queda mucho camino.

– ¿Qué papel debería jugar la familia en la educación de sus hijos?

Todo. Yo sostengo que la familia es el pilar educativo y la escuela lo complementa a otros niveles, pero nunca debe dejarse en manos de los maestros porque no es su responsabilidad.

Nuestros hijos aprenden del ambiente familiar, valores, modos de comportamiento, actitudes, emociones… Somos sus referentes y van conformando su pensamiento y forma de actuar en la vida según lo que aprenden en casa.

No debemos olvidarlo nunca.

– ¿Y los profesores?

Los profesores aportan los conocimientos, son los responsables de la educación “formal”, ayudan a crear personas inquietas intelectualmente, a generar pensamiento, a reforzar la adquisición de valores (que previamente aprenden en casa).

Necesitan trabajar en conjunto con la familia, seguir la misma línea, estar en sintonía.

Yo no concibo la educación de manera separada.

– Cada vez hay más niños que presentan estrés y ansiedad. De hecho, parece que cada vez se exige más a los niños; que sepan inglés desde muy temprana edad, que tengan habilidades sociales, que trabajen la empatía, que escriban y lean pronto… ¿No los estaremos agobiando demasiado?

No nos estamos agobiando nosotros, les estamos agobiando a ellos. Hay compañeros de mi hija que tienen absolutamente todas las horas de la tarde ocupadas.

No puedo entrar a criticar ni valorar cada circunstancia familiar. Si unos padres trabajan por las tardes, por ejemplo, y no tienen ayuda… en fin. Hay mil razones.

Pero opino que esa sobrecarga no hace ningún bien. Les estamos exigiendo que sean competentes desde la infancia para un futuro que se promete competitivo y complicado. Realmente ¿la solución pasa por idiomas, fútbol, atletismo, danza, música, natación…???

Está bien aprender artes. Es más, yo lo hice, pero siempre respetando mis tiempos de ocio, de estudio, de tener la posibilidad de no hacer nada, de que ellos opinen

– ¿Cómo podemos contribuir las familias a preparar a los niños para la vida?

La educación en valores es la clave. Saber que hay diferencias, aprender a aceptarlas.

Que entiendan que las cosas no siempre salen como uno quiere y sean capaces de desarrollar una sana tolerancia a la frustración.

Que puedan aprender a levantarse de los sinsabores de la vida con más fuerza y sean adolescentes y adultos resilientes.

Todo esto independientemente de las posibilidades de cada uno.

Ser una persona competente en el futuro y sobre todo felices. Y para ello, nuestro ejemplo.

Gracias, Vanesa, por tus palabras y tu tiempo. Creo que eres todo un referente para las familias y el trabajo que estás haciendo con tu blog bien se merece un premio, ¡o dos! Gracias por hacer visible a todas las familias que, como la tuya, lucháis por una inclusión real de la diversidad.

Como bien lo has dicho, todos somos diferentes

Un abrazo y gracias, siempre.

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