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3 Jun 2016

“El chivato”, víctima o verdugo

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El chivato es aquel chico o chica que, teniendo ya la capacidad del lenguaje desarrollada, decide ser sincero, decir la verdad y exponer al compañero o niño que está saltándose las normas establecidas, normalmente, por los adultos, aunque más adelante, en los juegos reglados, también pueden establecerlas ellos.

Sin embargo, lo habitual es que penalicemos y estigmaticemos con etiquetas a estos niños, aludiendo a que “son tonterías”, “son cosas de niños” o “no se dice lo que otro hace mal”.

Y, evidentemente, antes o después, tenemos un problema: los niños dejan de decir la verdad, ocultan información y callan lo que otros hacen por miedo a la etiqueta, a la represión y a tener un problema con los que se saltan la norma. Total, ¿para qué van a “denunciar” una injusticia si luego van a salir ellos perjudicados? Es mucho más rentable pasarse a la parte infractora, pues todo indica que la penalización será mucho más dolorosa y duradera para el denunciante. A propósito de esto me viene a la mente la película Cobardes, una película recomendada para padres de niños pre-adolescentes.

Enfrentarse a las injusticias en el mundo adulto requiere de una valentía, una gestión de recursos y un conocimiento de la ley vigente. Habitualmente, en los adultos, es normal que consultemos con abogados cuando sentimos que se están vulnerando nuestros derechos para que se haga justicia. Y, lo mismo, quieren los niños.

Cuando estás conociendo y adaptándote al mundo que te rodea, es importante conocer las normas que establecen la convivencia. Normalmente, en casa o en el colegio, tenemos normas de convivencia que se resumen en el respeto hacia los demás, hacia uno mismo y hacia los materiales u objetos que tenemos a nuestro alrededor.

Obra de manera que tu regla de conducta pueda ser adoptada como ley por todos los seres racionales.

John Stuart Mill

Nos puede parecer absurdo que un niño se queje por el hecho de que otro haya tirado un juguete, pero, ¿no hemos dicho que se debe respetar el material? ¿A qué consideramos material? ¿Es que tirar los juguetes al suelo es respetarlos? Los niños necesitan que actuemos con ellos, en muchos casos, como árbitros que marcan la dinámica de la convivencia y recuerden la normativa vigente.

Penalizar al chivato porque dice la verdad y es capaz de enfrentarse al niño que no respeta la norma no hace más que crear “cómplices”, algo que, en teoría, no vemos con buenos ojos en el mundo adulto, como es normal. Y digo en teoría porque, marcados por nuestro carácter mediterráneo, en la práctica, si la situación puede reportarnos algún beneficio, se suele mirar hacia otro lado cuando de injusticias se habla. Y es que, con frecuencia, aún se sigue, si no justificando, sí entendiendo que alguien se aproveche de su cargo para colocar a su primo o para desviar fondos públicos a cuentas personales pues, si la ocasión se nos presentara, también nosotros lo haríamos.

El valor de una nación no es otra cosa que el valor de los individuos que la componen

John Stuart Mill

Tratemos de educar, pues, a nuestros hijos para que aprendan a actuar de tal manera que, en un futuro, sepan que lo correcto no siempre coincide con lo personalmente beneficioso, aunque esto lo sea para la mayoría. Tratemos de enseñarles el valor de la justicia desde pequeños, de la aceptación de la norma y de las formas democráticas que existen para cambiarlas, nunca a través del abuso de poder o de autoridad, si no del diálogo, de los pactos, de ceder. Más adelante, en la adolescencia, nos asombra el número de casos de Bullying que hay en nuestro planeta. ¿Dónde empieza? ¿Cuándo empieza? Quizá, si cuidáramos al “chivato” y protegiéramos su papel en lugar de tratarlo como un verdugo, seguiría hablando y no mirando hacia otro lado, hasta que ya no puede más y calla como el resto.

Un abrazo y gracias por estar ahí

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