¡Hola! Soy Elisa Molina


Soy madre de cuatro pequeños que me vuelven loca (en todos los sentidos)
Soy una enamorada de la infancia y me encanta ver todo lo que nuestros hijos son capaces de enseñarnos si estamos atentos.
Me gusta decir que soy Ingeniera del Ser Humano porque, ante la sociedad, tiene siempre más peso que si digo que soy Maestra Especialista en Educación Infantil.
La maternidad me enseñó que no existen los padres perfectos y gracias a la Disciplina Positiva soy mejor madre y persona, ayudando a otras familias a conseguir tener relaciones más armoniosas en sus hogares.
Fundé Educar en Calma porque creo que se puede educar a nuestros hijos teniendo bases de dignidad y respeto mutuo, de libertad y responsabilidad, de amor infinito, aliento, confianza y cooperación.

Conóceme

Mi padre siempre me ha dicho que nací en Chamberí, el barrio más castizo de Madrid a finales de los ochenta. Fui la "hijita de indias" de un joven matrimonio que vivía al lado del Vicente Calderón (de ahí creo que me sale mi vena atlética). Con 4 años me hicieron un "gran regalo": un hermano que ha sufrido con mis ansias de ensañar desde bien pequeño y ha tenido a bien no odiarme (a pesar de que la sombra larga de la "Señorita Molina" como decían en el instituto le hizo sufrir continuas comparaciones. Desde que tengo uso de razón he vivido con mi yaya, que me enseñó a hacer punto de cruz como forma de trabajar la motricidad fina. He veraneado junto a mis abuelos en un pequeño pueblo de la provincia de Cuenca desde siempre y tengo unos recuerdos maravillosos de ellos, por lo que siempre sentiré eterna gratitud hacia mis padres por permitir que mis abuelos nos hicieran huevos fritos con patatas e hicieran la vista gorda ante mis ganas de vivir.
Desde pequeñita, me fascinaba la educación y, como tantas otras niñas, quería ser profesora y enseñarles a mis alumnos a leer, a escribir, a sumar, a restar… Bueno, también quería ser mamá y peluquera, y es que siempre he admirado la eterna sonrisa y paciencia de mi madre, aunque pocas veces le haya confesado que quería ser como ella. Pronto comencé a dar clases particulares y, con ellas, a conocer dificultades en el aprendizaje, desmotivación, estrés, nervios hacia los exámenes y presiones familiares; unidas a ganas de aprender de “otra” manera. Imaginación nunca me faltó y gracias al trabajo y esfuerzo de “mis chicos/as”, consiguieron aprobar esas asignaturas que no les dejaban tener unas vacaciones completas. Estudié dos años de ingeniería después de cursar un bachillerato de ciencias y tecnología. Tras dos años rodeada de libros en los que se hablaban de ecuaciones imposibles, matrices y logaritmos varios, vi claro que mi camino era la docencia pero quería ser Ingeniera del Ser Humano y empezar por los cimientos: educación infantil. Compaginé mis estudios de magisterio con clases de gimnasia rítmica, inglés, sociales, matemáticas, naturales, lengua española, física y química… Con esta vorágine de actividades, pude estar cerca de niños pequeños, niños más grandes y adolescentes. Cada etapa tiene sus virtudes, pero a mí, los seis primeros años, me enamoraron como una loca y comprendí que es una etapa en la vida fundamental
Los educadores, en todas sus etapas, son otra pieza fundamental del puzzle de la educación. Sus experiencias, su labor docente y su trabajo continuo hacen que sienta una profunda admiración por mis compañeros en el aula. Y los chicos y chicas, relevo generacional para nosotros, con sus inquietudes, ilusiones, ganas de conocer el mundo que les rodea, son un motor que hace que todo gire. También tienen sus momento de nervios, estrés y de malos días (como todos). A veces, es un reto continuo ayudarles a entenderse a sí mismos, pero esa es la vida misma. Las familias son, bajo mi punto de vista, fundamentales e importantísimas en la vida de sus hijos porque son el primer agente educativo y un modelo impagable. Es cierto que no siempre se sabe si se está haciendo bien o no, pero hay que arriesgar, dedicar paciencia, tiempo y amor, mucho amor, para que lo que sembremos en nuestros hijos de su fruto
Educar en Calma nació estando embarazada de mi tercera hija, en un momento especial para mí porque quise ayudar a las familias a encontrar soluciones que fueran respetuosas para ellas y también para sus hijos. Creo firmemente que la educación en calma, dialogada, lleva más tiempo, pero es más efectiva que la educación impositiva, autoritaria. Creo que las familias y los educadores tenemos mucho que aportar a esta sociedad y creo que los niños se merecen un trato basado en la dignidad y el respeto para que su forma de estar en el mundo tenga unos valores y puedan contribuir en este mundo

“Cambiemos la mirada hacia la infancia

y todo nos irá mejor”

Elisa Molina

Misión

Uno de los pilares de la educación, para mí, es la familia. Los padres tienen una importancia fundamental como primeros agentes educativos de sus hijos y es ahí donde soy útil para ellos: apoyando su tarea educativa, aportando recursos para afrontar sus problemas, poniendo serenidad y calma en momentos de estrés e incertidumbre. Y, ¿sabés qué? ¡Me encanta mi trabajo!

Visión

Mi meta es aportar mi granito de arena con el fin de cambiar la mirada hacia la infancia, generar bienestar familiar y permitir a las familias que se acercan que puedan disfrutar con sus hijos, aprendiendo con ellos y acompañándolos en su viaje de vida

10 cosas sobre mi

Soy madrileña, descendiente de conquenses y con el corazón cada día más cerca de esa tierra

Cuando me convertí en madre descubrí que tenía que borrar lo aprendido y sentir

Me imagino la vejez leyéndoles cuentos a mis nietos

Adoro el verano, las vacaciones, la piscina y el tiempo en familia

Me gusta leer, aprender, estudiar, rodearme de libros y tenerlos a mi alcance

Me gustan mucho los perros, la música, cantar en la ducha y en el coche cuando voy sola y tomarme un té calentito

Descubrí el yoga y me conquistó. Es un rato que me permite conectarme con el aquí y el ahora. Disfruto con este rato de auto-cuidado

No me gusta que me traten mal, que me ninguneen, me chantajeen, me griten, me comparen, que no me tengan en cuenta o que ignoren mis opiniones y criterios…

Me despidieron estando embarazada de 6 meses de mi primer hijo. Denuncié por mí y por todas mis compañeras. Gané

Siempre quise tener una familia numerosa, pero nunca he tenido claro el número

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