autonomía infantil
Niños autónomos, ¿es tan importante?

FECHA

Cuando nos convertimos en padres nos sumergimos en una vorágine de tareas que nos quitan todas las horas del día -y de la noche-. Con un bebé recién nacido dormimos poquito, comemos regular y cualquier cosa puede esperar para atender a ese maravilloso ser que tenemos entre nuestros brazos, totalmente dependiente, y que requiere de todos nuestros cuidados, atenciones, cariño y amor incondicional.

Sin embargo, conforme van pasando los meses observamos que de forma muy sutil cada vez se van alejando un poquito más, cada vez miran menos hacia atrás cuando nos pierden de vista y sin saber cómo ni cuando, llega un momento en el que nos encontramos corriendo tras ellos para evitar que se nos escapen.

De todo esto vamos a hablar en el post de hoy, de autonomía en la infancia, de por qué es tan importante, de cómo podemos ir haciendo esta transición de la dependencia a la interdependencia, facilitándoles habilidades y recursos que fomenten su autonomía, integrándolos en nuestras vidas, sin complicaciones ni grandes inversiones de dinero, solo te pido paciencia, dedicación, tiempo, calma y entender las cosas que favorecer y realmente necesitan.

Si resolvemos todos sus problemas, nos convertimos en el mayor de ellos

Creo que esta frase da respuesta a la pregunta de si realmente es tan importante fomentar la autonomía de nuestros hijos. Es fundamental que les ayudemos poquito a poco a que vayan siendo capaces de hacer cosas por ellos mismos.

En muchas ocasiones veo casos en las que los papás y las mamás están preocupados porque quieren que sus hijos sean autónomos e independientes pero durante toda su primera infancia están constantemente diciéndoles “no hagas esto” “no toques aquello” “no te subas ahí” “mejor lo hago yo que tardo menos” “eso tú no lo hagas que eres pequeño”… y de repente, cuando cumplen 5, 6 o 7 años, se quejan porque no ponen la mesa, no recogen la ropa o no colaboran en ninguna tarea del hogar.

Los niños, a partir de los 18 – 24 meses empiezan a querer demostrar su autonomía, porque ante todo quieren ser autónomos y depender lo menos posible de nosotros.

Así que entenderás que es importante y fundamental que empecemos a trabajar la autonomía desde el momento en el que ellos empiezan a solicitarla, cosa que ocurre en la más tierna infancia.

Principales beneficios del desarrollo de la autonomía para los niños

Antes de explicarte cómo puedes empezar a trabajar la autonomía de tus hijos, me gustaría hacer un breve resumen de los principales beneficios, tanto para el momento actual como para la edad adulta, de favorecer la autonomía de los más pequeños, ya que la autonomía permite al ser humano actuar con seguridad y criterio propio, con independencia de las opiniones de los demás.

  • Potencia la autoestima, el autoconcepto, la confianza y seguridad en sí mismo, venciendo miedos e inseguridades.
  • Hace que aprendan a ser responsables de sí mismos, libres y capaces de desenvolverse solitos antes diferentes circunstancias o situaciones que se les puedan plantear, sin necesidad de un adulto.
  • Se crean hábitos y rutinas saludables que favorecen el buen funcionamiento del hogar y las dinámicas familiares, sintiéndose valioso, válido, importante, tenido en cuenta y parte fundamental de la familia.
  • Aprenden a ser responsables de sus acciones.
  • Les enseñan a lidiar con la frustración cuando algo no les sale como les gustaría. 
  • Fomentamos el aprendizaje de los límites y normas.

¿Cómo podemos fomentar la autonomía de nuestros hijos?

Me resulta imposible hablar de autonomía sin hacer mención a la Dra. María Montessori, mi gran referente en educación y filosofía de vida.

Por muchos años que hayan pasado desde que dijimos adiós a la Doctora Montessori, aún en nuestros días parece que su método sigue siendo novedoso. Somos muchas las profesionales que seguimos luchando, divulgando y trabajando para conseguir dar a la infancia esa dignidad y respeto que siempre necesitan, merecen, quieren y que nunca deberían haber perdido.

Aunque existe la creencia de que Montessori no es accesible para todos, es elitista y solo está al alcance de la gente con buena posición económica, no me cansaré de repetir (y demostrar) que esto se aleja mucho, muchísimo de la realidad.

Si realmente queremos fomentar la autonomía de nuestros hijos, Montessori es el mejor punto de partida para informarnos y formarnos, con un montón de recursos que podemos aplicar de forma sencilla en nuestro día a día.

Así que si te apetece profundizar un poquito más sobre las claves para fomentar la autonomía de nuestros hijos siguiendo los principios de la Dra. Montessori, en este enlace tienes acceso directo al post que escribí hace un tiempo y te puede servir de mucha ayuda para empezar.

Todos los niños quieren ser independientes

Es fundamental que entendamos esto. Porque nacemos dependientes, sabemos que dependemos de los mayores, pero buscamos, queremos la independencia y, para ello, necesitamos que nos enseñen las habilidades sociales y de vida que vamos a necesitar para realizar las distintas tareas y actividades del día a día.

Los niños desean integrarse en nuestro mundo y colaborar. Necesitan satisfacer esa necesidad de pertenencia, esa parte de sentirse vistos, queridos, sentidos y atendidos, por eso buscan automáticamente poder contribuir, aportar y ayudar a los demás a la vez que van haciendo cosas por ellos mismos, para sentir que su capacidad está ahí, que son válidos, valiosos e importantes en su familia.

Y por eso es importante que seamos conscientes y demos un paso atrás cuando veamos que ayudamos a nuestros hijos de forma excesiva y, sin duda, equivocada.

Debemos evitar convertirnos en un estorbo para nuestros hijos, para su desarrollo.  Ajustar muy bien cuándo realmente necesitan nuestra ayuda, qué les estamos dando, a qué pequeños retos se van enfrentando cada día para que puedan manifestar esa capacidad y sentimiento de superación tan importante para ellos.

Entiendo que en muchas ocasiones estas ayudas innecesarias se dan por el ritmo de vida tan frenético que llevamos, la falta de tiempo, el cansancio, las prisas… Es mucho más fácil ponerle las zapatillas a un niño que permitir que lo haga por sí mismo, mucho más rápido abrocharle los botones del abrigo que dejar que ellos lo hagan, que dediquen los minutos que necesiten a trabajar esa motricidad fina de meter el botón por el agujero, algo que requiere tiempo, práctica y en muchas ocasiones, es lo que no tenemos.

Pero siempre que sea posible, aunque sea los fines de semana y días de descanso en los que podemos disfrutar de más flexibilidad, de menos horarios y obligaciones, es importante que les dejemos hacer, probar, practicar, equivocarse y volver a intentarlo, para no convertirnos en su principal problema y obstáculo del desarrollo natural del niño.

Las actividades de nuestro día a día, nuestras mayores aliadas

Cuando empezamos a interesarnos por fomentar la autonomía de los más pequeños, es muy común cometer el error de querer comprar todos los artículos Montessori que venden en las tiendas más elitistas de nuestra ciudad, que están muy bien y son muy útiles, pero la mayoría de ellos más en el aula que en nuestros hogares.

De nosotros nuestros hijos solo necesitan que les dejemos integrarse. Tan simple y complejo a la vez como permitir que formen parte de nuestro día a día y vayan haciendo actividades y tareas con nosotros, con nuestro acompañamiento y supervisión, desde nuestra seguridad y calma.

Un camino que nos llevará a lograr la interdependencia, un concepto que me parece maravilloso en el que unos dependemos de otros, unos nos ayudamos a otros y así, entre todos, vamos trabajando, viviendo y siendo comunidad, una sociedad en la que estamos inmersos y en la que todos necesitamos contribuir para mejorarla y ser nuestra mejor versión.

Si tienes niños pequeños a tu alrededor habrás visto que desde que empiezan a moverse quieren hacer esas cosas que nos ven hacer a nosotros, y si estás poniendo la lavadora y te ven separar la ropa, es normal que ellos también se pongan a separarla, así que si les explicamos que en un montón va la ropa blanca y en el otro la de color, ellos lo van a ir incorporando e integrando poco a poco gracias a esa mente absorbente inconsciente.

Al enseñarles a poner la lavadora, trabajamos muchas áreas cognitivas de su cerebro, motricidad gruesa, análisis, reflexión y búsqueda de soluciones, porque para nosotros meter la ropa en el cesto o en la lavadora nos parece un acto muy sencillo, pero para un niño pequeño, ese círculo donde tiene que introducir la ropa es todo un reto, tiene que coordinar muchos movimientos para conseguir hacerlo de una forma efectiva.

Y se le caerán los calcetines, los calzoncillos del hermano, la camiseta… tienen que practicar repetidas veces, algo que va a ayudar en su desarrollo, motricidad, autonomía y, sobre todo, nutre directamente su autoestima.

Fíjate como una actividad de la vida diaria puede ayudar a mejorar y fortalecer su autoestima tan fácilmente, porque se siente valioso, válido, que puede hacerlo, que contribuye, además de favorecer la motricidad gruesa, fina, coordinación, vocabulario… 

Una actividad que puede parecer insignificante como poner una lavadora esconde multitud de aprendizajes y beneficios para nuestros hijos si bajamos el ritmo, nos dedicamos a trabajar con ellos y les dejamos participar en nuestro día a día, dejándoles hacer, que vayan asumiendo pequeñas tareas, por supuesto, adecuadas y adaptadas a su edad, motricidad, capacidad y lo que les vayamos enseñando.

Es importante que empecemos a mirar a nuestros hijos como los seres humanos con muchas capacidades que son, que si se lo permitimos, pueden hacer mucho más de lo que nos imaginamos y como siempre les digo a mis hijos, cuando no puedas hacer algo, siempre hay algo que puedes hacer, siempre puedes pedir ayuda.

Confiar en las capacidades de nuestros hijos y trabajar su autonomía es algo que nos beneficia a todos, sobre todo cuando se vayan haciendo mayores y tengan adquiridas esas tareas y hábitos como tener su habitación recogida, ropa doblada, cuando participen en poner y quitar la mesa, organizar y preparar las cenas familiares…

Una gran inversión que hacemos durante la infancia y que más adelante nos toca cosechar y recoger todo lo sembrado.

Si te has quedado con ganas de más, te animo a que le eches un vistazo a la masterclass Montessori en Calma, una guía fácil y rápida con la que vas a conseguir pasar de la teoría a la práctica, introducirte en el Método Montessori e implementarlo en tu hogar desde YA.

Hasta aquí el artículo de hoy, espero que te haya servido de ayuda, aliento e impulso para empezar a fomentar la autonomía de los más pequeños de casa o ampliar esas actividades en las que tus hijos participan. Te animo a dejar tu experiencia en comentarios y si tienes alguna duda, ¡estaré encantada de ayudarte a resolverla!

Un abrazo y gracias por estar aquí,

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

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