Me parece estupendo que las parejas (mayoritariamente hombres) tengan 16 semanas de permiso de paternidad. Lo que no entiendo es que desde 1989, más de 30 años, los permisos de maternidad no hayan tenido ninguna mejora. Nunca, ¡nada! Seguimos con las mismas bajas irrisorias de 16 semanas, las más bajas de Europa, las que no siguen las recomendaciones en cuanto a la alimentación de nuestros hijos con lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses.
¿Por qué sigue ocurriendo? Porque las mujeres, en la gran mayoría de los casos, somos las que pedimos reducciones de jornada y excedencias laborales (no lo digo yo, lo dice el Instituto Nacional de Estadística), así que los cuidados son gratis con esta premisa porque ya lo hacemos nosotras (luego tendremos que enfrentarnos a los techos de cristal, a tener menos prestaciones en la jubilación y un largo etcétera, por supuesto).
Necesitamos políticas que nos protejan y que respeten las necesidades de las madres y los bebés. Por mucho que haya gente que se pueda ver dolida, los hombres aún no se enfrentan a cambios hormonales, emocionales, psicológicos y físicos que supone un embarazo -gestar una vida-. Enfrentarse a un parto y a un postparto que tardará, en el mejor de los casos, semanas de recuperación para nuestro cuerpo.
A las 16 semanas muchas mujeres se separan de sus hijos sintiendo que no es ahí donde quieren estar. No es lo que elegirían su pudieran. Es biología, esa que a veces tanto nos cuesta entender. Vi a mamás entregarme a sus cachorros y llorar. No lo entendía, conmigo estaban bien. Qué ingenua era! Cuánto lo siento! Mejor que con vosotras no estaban, desde luego. Luego lo experimenté y sentí ese dolor…

¿Cómo se obliga a nadie a cuidar? ¡No se puede!

Los hombres no necesitan ser obligados a nada. El hombre corresponsable lo es con semanas, sin semanas, con jornadas maratonianas y con teletrabajo. Y el que no sea corresponsable ni entienda que la casa y los niños son de todas las personas que viven en la casa y tienen niños, le dará igual. Utilizará esas semanas para ir al gimnasio, ver series en Netflix o ganar una maratón.
Obligar nunca es la solución. Educación, diálogo y respeto. Y, por supuesto, libertad.

¿Cuántos tipos de familias hay?

¿Cuántas situaciones concretas? ¿Cuántas necesidades hay detrás de cada familia? Tenemos capacidad para decidir con libertad y responsabilidad cómo gestionar esas semanas. No podemos dejar fuera a los autónomos (cuántos pueden cerrar sus negocios durante 16 semanas y volver como si nada), familias monoparentales y tantas mujeres que, siendo madres, no tienen derecho a percibir ingresos tras haber sido madres (esto afectará al poder adquisitivo de la mujer, en el momento en el que es más vulnerable, por cierto). Me pasó con mi segundo hijo. A pesar de tener cotizados más de ocho años, en el momento de nacer mi pequeño no estaba en situación de alta, así que la SS me dio las gracias por la visita, me deseó suerte en la crianza y me quedé dependiendo de ahorros y de mi marido.
¿Quién ha pensando en proteger las necesidades de los niños? Poner los cuidados en el centro y no a las diferencias en el mercado laboral hubiera sido un gran paso, pero, como siempre, los niños importan poco. Y es curioso porque tenemos unas tasas de natalidad que nos dan verdaderos quebraderos de cabeza, la edad de jubilarse va aumentando y aún así no salen las cuentas… pero la infancia y sus necesidades quedan apartadas. Una vez más.

Maternar es un acto político

La libertad de elegir y decidir también. Tener hijos no es un problema. No debería de serlo para ninguna familia en el siglo XXI.
¿Por qué en lugar de tirar de quiénes no han pedido nada no han tirado de datos oficiales? ¿Por qué no mirar cómo crian las familias ahora, qué necesitan, cómo ayudarlas? Siento que las familias no somos importantes, pero esto no es así. Somos importantes. Muy importantes.
En nosotras está el sostén y la seguridad. Con políticas que no estén acompañadas de empatía, asesoramiento de profesionales que entiendan sobre la mujer, los partos, las necesidades de los niños… una escuela pública gratuita no es la solución para conciliar. Es un parche.
Y no dar libertad a las familias para transferir las semanas es injusto y muchas semanas se perderán por el camino. El papel lo sostiene todo, el problema está en llevarlo a la realidad. Y no apostar por quienes llevamos años pidiendo que esas semanas se amplíen dice mucho sobre lo relevante que es maternar y los niños.
La equidad es darle a cada uno lo que necesita, la igualdad es darle a todos lo mismo… ¿realmente somos iguales? Entonces quizá deberían de darnos una baja médica por parto que X semanas para recuperarnos y luego el permiso de maternidad para que estemos en las mismas condiciones que los hombres para disfrutar de nuestros bebés, por ejemplo.
P.D. Soy consciente de que “maternar” no está aún aceptada por la RAE. Confío en que este verbo nuevo, con gran impacto en la vida del 50% de la población se haga un hueco.
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