cesto de los tesoros
El cesto de los tesoros: la magia de descubrir el mundo a través del juego

FECHA

El juego es lo más importante que podemos ofrecer a un niño. Una de las principales fuentes de aprendizaje de los más pequeños y por eso, merece tener un lugar preferente en su día a día.

Ya desde el útero materno el juego forma parte de nuestra vida, siendo el cordón umbilical nuestro primer juguete. Pero al nacer, perdemos la percepción de nuestro propio cuerpo, salimos a otro ambiente, en otro estado, al que toca adaptarse.

Un mundo muy grande al otro lado de la piel para un ser tan pequeñito y que poquito a poco tiene que descubrir.

En el artículo de hoy vamos a hablar sobre cómo y cuándo podemos -y debemos- introducir el juego en la vida de nuestro bebé, y del cada vez más conocido cesto de los tesoros, un recurso que no debería faltar en ningún hogar y por el que soléis preguntarme muy a menudo, ¡así que vamos a resolver todas tus dudas!

Manos al descubierto

Los niños tienen una motivación innata para aprender a través del juego y experimentar con todos los objetos que le rodean es la mejor forma de conocer el mundo.

Hay una costumbre muy extendida al nacer un bebé, que solemos hacer siempre desde la mejor de nuestras intenciones, pero no por ello es beneficioso para el recién nacido, y es ponerle manoplas para evitar que se arañe la carita, limitando su principal herramienta para descubrir, situarse y sentirse seguro, sus manos.

Sé que las uñas arañan, cortan y lo hacemos para proteger a nuestro bebé de las heridas que de forma inconsciente se pueden hacer, pero han perdido el cordón umbilical, no debemos taparles también las manos, necesitan seguir sintiendo y descubriendo a través de ellas.

Empieza el juego, ¿o aún no?

Es muy habitual y nos hace mucha ilusión comprar los primeros mordedores, sonajeros, peluches y juguetes a nuestro bebé, incluso antes de nacer.

Pero hasta que no vuelvan a redescubrir sus manitas, no necesitan nada más que nuestros brazos, nuestra voz y olor. Su vínculo directo, su mamá, su papá y un portabebés para poder llevarlo siempre cerquita, a la altura de un beso, como si siguiese dentro del útero materno. Para realizar la exterogestación no necesitan nada más que contacto.

A partir de los tres meses aproximadamente empieza la fase oral. Cogen cosita muy sencillas con las manos y podemos introducir elementos como mordedores o sonajeros fáciles de agarrar, para que puedan ir descubriendo la coordinación mano-boca, pero desde la calma, sin forzar y pretender que vayan más rápido de lo que evolutivamente pueden ir.

¡Pies al aire!

Los pies al aire son maravillosos. Tendemos a ponerle calcetines a los más pequeños porque pensamos que se van a resfriar y nada más lejos de la realidad.

En los pies hay un montón de terminaciones nerviosas que hacen que se forme el cerebro a nivel neurológico. Toda la información que llega a nuestro cerebro a través de los piececitos crea conexiones neurológicas muy importantes, por este motivo, cuanto más tiempo podamos tener a nuestros hijos con los pies descalzos, mucho mejor para su desarrollo.

Los pies van a sostenernos toda la vida, es fundamental cuidarlos como se merecen, hay multitud de dolencias corporales provocadas por un mal apoyo de los pies, por ello sus primeros zapatitos deben ser lo más flexible y más tarde posible.

¿Has visto alguna vez a un bebé redescubrir sus pies, llevárselos a la boca y empezar a sonreír? Es algo maravilloso.

Una vez que se sientan, ¿qué les podemos ofrecer?

Y aquí está el quid de la cuestión y que introduce el título de este artículo: El cesto de los tesoros.

Siempre que me comentáis que tenéis un bebé de 4 – 5 meses, que ya se ha dado la vuelta e incluso se sienta solito y me preguntáis qué le podéis ofrecer para estimularlo, mi respuesta es “prepárale un cesto de los tesoros”, algo que os suele dejar descolocadas al no entender de lo que hablo, por lo que a continuación te explico rápidamente en qué consiste.

Para mí los materiales estrella para esta etapa evolutiva son los que forman parte del cesto de los tesoros. Es una propuesta de juego libre que consiste en poner al alcance de nuestro bebé un cesto o caja lleno de materiales de diferentes texturas y tamaños para que pueda experimentar con ellos, sin riesgo, pero fomentando el descubrimiento y la experimentación tan importante para la primera infancia.

Utensilios de la vida cotidiana fabricados con materiales que adquieran las propiedades del ambiente como la madera, el metal, telas, esponjas… Todo eso que si mojamos se humedece, si hace frío o calor se dilata o contrae y cambia de textura o temperatura según el ambiente.

Bajo esta premisa, no se admite el plástico en el cesto de los tesoros porque siempre está en el mismo estado, las propiedades del ambiente no le afectan, siempre es igual.

Es importante que sean materiales de la vida cotidiana, una esponja, unas telas, una pala de madera, pelotas de diferentes tamaños, una huevera, un mortero, un colador, un cepillo, un peine… y también podemos introducir elementos de la naturaleza en tamaños adecuados como podría ser una piña de pino grande y cerrada.

Es interesante que tengan varias versiones de un mismo objeto como puede ser una pelota, esto les enseña que un mismo objeto puede estar hecho de diferentes materiales y tamaños, cada una distinta a la anterior, aunque de base sean todas iguales.

Beneficios del cesto de los tesoros

El cesto de los tesoros es un recurso pensado para que los niños puedan jugar y experimentar libremente, pero es recomendable que los niños siempre estén vigilados por un adulto que acompañe, pero no intervenga.

Entre la multitud de beneficios del cesto de los tesoros para nuestros hijos podemos destacar los siguientes:

Fomenta el juego, investigación y experimentación desde la calma, a su ritmo, sin necesidad de un adulto que le muestre nada ni juguetes llenos de luces y colores.

Estimulación sensorial a través de los cinco sentidos.

Desarrolla la atención y la concentración de los más pequeños.

Estimula la coordinación motriz, óculo-manual, la motricidad gruesa y fina.

Fomenta su capacidad de elección.

Les permite descubrir diferentes pesos, durezas, tamaños y comportamientos de los distintos objetos.

Estos materiales les acompañarán a lo largo de su desarrollo, descubriendo nuevas funciones y utilidades conforme vayan creciendo.

Como ya he comentado antes, podemos crear una cesta de los tesoros para nuestro bebé con elementos de nuestra vida cotidiana, pero si lo prefieres, existen en el mercado tiendas especializadas con multitud de elementos adecuados y que os llegarán a casa listos para empezar el juego.

A continuación te dejo unos enlaces de amazon con pack de materiales que te ayudarán a crear el cesto de los tesoros perfecto para tu bebé.

Hace un tiempo grabé con Sheila de la Chata Merengüela un episodio del Podcast Educar en Calma en el que hablamos sobre la importancia del juego para los niños, juguetes por edades, las necesidades de los niños según su etapa evolutiva… ¡y muchas cosas más!

Si aún no has oído, te animo a hacerlo porque no tiene desperdicio. 

Este año el Podcast de Educar en Calma está en exclusiva en la plataforma Podimo, a la que si accedes a través de mi enlace, tienes acceso a todo el contenido que hay dentro durante tres meses por menos de 1 € al mes.

¿Conocías el cesto de los tesoros? ¿Han disfrutado tus hijos de este recurso? Te animo a dejar tu experiencia en los comentarios, seguro que sirve de ayuda a muchas familias de la comunidad Educar en Calma.

Un abrazo y gracias por estar aquí,

Photo by Jelleke Vanooteghem on Unsplash

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