Cómo empecé a Educar en Calma

FECHA

Cómo empecé a Educar en Calma era el post que quería sacar como primero de la nueva temporada pero, debido a la demanda de muchas familias me pedíais, hice un cambio en el calendario editorial y publiqué primero el post sobre la adaptación escolar que tanto os ha gustado.

Y es que sois muchos los que me preguntáis sobre mi vida personal como madre. Nunca he ocultado que soy madre de familia numerosa, tengo tres pequeños con una diferencia de edad entre ellos de apenas dos años y estamos ahora mismo esperando nuestro cuarto bebé.

Como profesional que trabaja con familias intento que nunca os sintáis juzgadas por cosas que hacéis o decís. No es fácil ser padre, nadie nos ha enseñado, y tenemos una mochila de vida que no siempre es fácil de gestionar.

La pareja, en general, viene de familias muy distintas, cada uno con sus pros y con sus contras, pero con visiones diferentes sobre la crianza y la educación de sus hijos. Es posible que uno de los dos sea calmado y paciente, mientras otro sea más impulsivo e inquieto. Por supuesto nuestros hijos serán como tengan que ser y tendremos una situación familiar, laboral y logística que nos haga ser una familia única.

Mi familia: una familia normal

Siempre os digo cuando me preguntáis en los talleres y charlas que soy una madre más, con una situación concreta y que cada día tengo retos igual que cualquier otra madre.

No soy mejor ni creo que sea superior a nadie. Soy Ely, “mamá” para tres niños, “mamá de” para los compañeros y amigos de mis hijos, y también soy hija, nieta, sobrina, hermana, compañera de vida, amiga…

Yo tampoco consigo dividirme en quince por mucho que a veces lo intente y no siempre consigo que todo vaya como tenía planificado. No, simplemente, soy una persona normal con una vida decentemente normal.

Mi familia está compuesta por niños normales. Y cuando digo normales me refiero a que son niños que ríen, lloran, discuten, pelean, juegan, se ayudan, colaboran, se emocionan, tienen preferencias que no siempre coinciden con las mías…

Entonces, ¿cómo empezaste a Educar en Calma?

Pues creo que el nombre de la web salió en un momento de mi vida en el que quería compartir con más familias que podemos ir cambiando la mirada hacia la infancia, pero será un trabajo personal de cada uno.

Está genial querer “educar para la paz” pero es un concepto demasiado amplio. Recuerdo que cuando estudiaba a María Montessori, ésta era una de las metas, educar para la paz, pero a veces es tan complejo buscar la Paz en el mundo. ¿Cómo vamos a educar para la paz si no conseguimos llevarnos bien con nuestro vecino? ¿Cómo vamos a educar para la paz si no conseguimos mirar desde el respeto y la empatía a los niños?

Al final creo que es más sencillo si cada uno está en paz consigo mismo. Y no es fácil. Es un camino complejo en el que cada día hay retos, momentos de estrés, de incertidumbre, sentimientos, emociones… si nosotros, como padres, disfrutamos de la crianza de nuestros hijos más allá de las presiones que nos impone la publicidad, las redes sociales, las expectativas que nos autoimponemos… creo que todo nos puede ir mejor.

No sé exactamente qué día fue, pero sé que un día me negué a hacer aquello que se esperaba que hiciera como madre. No me salía, no me nacía comportarme así con mi hijo y, mi mayor consuelo era que negarme me hacía feliz.

Para que os pongáis en situación creo que tuvo que ver con comenzar la alimentación complementaria con mi primer hijo. Me sentía muy presionada porque veía que el pequeño no estaba preparado a pesar de tener 6 meses. No mostraba mucho interés por la comida, mucho menos por un puré, así que el día que me dijeron que sí o sí ya tenía que empezar a comer puré, lloraba el pequeño y lloraba yo. No podía ser que tuviera que “someter” a mi hijo para que comiera. ¿Qué tendría que hacer entonces para que fuera al instituto puntual en la adolescencia?

Así que, ese día, después de mucho llorar, me dije a mí misma que otro tipo de crianza y educación era posible, que prefería seguir sus pasos y dejar que él me mostrara cuándo estaba preparado. A los pocos días estaba comiendo con nosotros, nunca probó un puré, pero come como una lima desde siempre.

Conclusiones

Personalmente, llevo siendo madre seis años (si cuento desde el embarazo, le podemos poner un tiempo más) y trabajando en educación y con familias, un poquito más.

No creo que haya familias mejores que otras, sólo personas que intentan ser los mejores padres para sus hijos. A veces nos equivocamos, cierto. A veces podríamos resolver las cosas de otra forma, también. Pero lo importante, para mí, es ser conscientes porque solo a través de la consciencia podemos trabajar qué es lo que nos hace saltar, qué es lo que no queremos decir o hacer o cómo queremos que nos recuerden nuestros hijos.

Y sí, yo también me equivoco, cometo errores, pido perdón, acierto, pruebo, vuelvo a equivocarme, vuelvo a acertar… y cada día intento ser mi mejor versión como madre. No es fácil, no siempre tenemos el mejor día. Ni nosotros ni nuestros hijos. Hay días que parecen eternos y, sin embargo, los meses se pasan volando y los años también.

Así que en momentos de “crisis” te invito a tomarte un respiro y a tener en una zona visible de la casa una frase que te motive. En mi caso tengo una lámina que hice con una imagen que me gusta mucho con mi mediano. Me ayuda a volver a serenarme, a recuperar la calma y a volver a poner el cerebro en modo superior para no dejarme llevar por las emociones o los instintos, y ser la madre que quiero que tengan mis hijos.

Por si te ayuda, te dejo la imagen aquí, puedes descargarla y pegarle una foto tuya con tu hijo o bien inspirarte en ella y hacer tu propia composición.

Espero que el artículo de hoy te haya servido. Puedes dejarme tus impresiones y comentarios abajo para que pueda leer cómo consigues tú educar en calma y cómo consigues recuperar la calma cuando estás a punto de explotar. Así, leyéndote, podremos seguir creciendo en esta comunidad tan bonita que vamos creando cada día.

Un abrazo y gracias por estar ahí,

¿Necesitas una asesoría conmigo?

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2 comentarios en “Cómo empecé a Educar en Calma”

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