Papá Noel y reyes magos sin mentiras
Cómo afrontan la Navidad los padres que no mienten a sus hijos

FECHA

La Navidad se acerca y con ella, un momento muy temido para muchos papás y mamás. Padres que se esfuerzan cada día en inculcar a sus hijos valores de respeto, confianza y en definitiva, fomentar esa conexión profunda entre todos los miembros de la familia.

Desde este enfoque de educación respetuosa surge una duda muy frecuente que gira en torno a esta época del año, ¿cómo afrontamos el tema de Papá Noel y los Reyes Magos sin mentir a nuestros pequeños?

De verdades, mentiras, magia e ilusión vamos a hablar en este artículo, para intentar darte un poco de luz sobre el tema y puedas afrontar esta situación desde la seguridad, la calma y sobre todo, como te dicte tu corazón, que siempre será la mejor opción para tu familia.

No hay verdades absolutas ni estudios en los que respaldarnos

Hay muchos puntos de vista en torno a las figuras de Papá Noel y los Reyes Magos, desde las diferentes pedagogías, psicólogos, profesionales, costumbres y tradiciones.

Por ejemplo, María Montessori no era partidaria de fomentar la fantasía cuando los niños y niñas eran muy pequeños. Consideraba que a un niño de corta edad le resulta muy difícil diferenciar lo real de lo imaginario y por este motivo, siempre apostaba por acercar al niño a la realidad del mundo que nos rodea, que ya cuenta con muchísimas cosas por descubrir.

Pero la verdad, es que a día de hoy, no tenemos estudios que demuestren si realmente fomentar la ilusión y la figura de Papá Noel y los Reyes Magos es perjudicial para los niños o por el contrario, les ayuda a aprender a gestionar la frustración y la decepción cuando nos enteramos de que estos personajes no existen y nuestras figuras de referencia nos han estado mintiendo durante muchos años.

No puedo ser objetiva con este tema

Personalmente tengo que reconocer que no tengo una visión objetiva sobre todo esto. Estoy influenciada -como cualquier persona- por las vivencias que tuve durante mi infancia, mi juventud y adolescencia, además de las experiencias que tengo como madre, y este es un tema sobre el que he reflexionado mucho porque aún a día de hoy, tengo muy presente cómo me sentí cuando me contaron “la gran verdad”.

Si cierro los ojos, aún puedo trasladarme a ese día. 

“Un momento que recuerdo con dolor, no por el hecho de saber o no saber, 

si no por sentirme traicionada”.

Quizás esa sería la palabra, traición. Sentir que esa persona de referencia, mi guía, mi faro, en un aspecto que no era tan importante, me había mentido durante años y había jugado conmigo, así me sentí.

Sentía que me habían manipulado, habían utilizado algo para conseguir que yo estuviese callada, fuese más obediente y “me portase bien”. 

Escribir esa carta año tras año, compartiendo mis deseos, mis peticiones… todo acompañado siempre de muchas obligaciones y muchos “tienes que” escondidos detrás.

¿Una gran verdad o una gran mentira?

Al nacer mi primer hijo lo tuve claro, no quería hacer lo que habían hecho conmigo, no quería fomentar ese tipo de ilusión basada en una mentira -que puedes decorarlo como quieras- pero realmente hablamos de una mentira, y todo lo que sea alimentar algo que no es cierto, es mentira.

Soy consciente de que este es un tema bastante polémico porque se junta la tradición, la cultura, crear nuevas tradiciones, inculcar valores familiares, las dudas sobre si lo estamos haciendo bien o mal, el sentirnos atacados o culpables por cómo lo estamos haciendo y sobre todo, es un tema que nos preocupa a todos, porque si estás leyendo estas líneas es porque este tema te inquieta.

¿Una gran mentira o una gran verdad? Pues depende de cómo quieras verlo y cómo quieras afrontarlo.

Tenemos la creencia de que los niños tienen una gran ilusión en esta época del año, que viven la magia de la navidad de una forma muy especial, que nos contagia y nos llena el alma.

Pero la pregunta que me gustaría hacerte hoy es, ¿los niños solo tienen ilusión en esta época del año o es que nuestros hijos llevan dentro esa imaginación y magia en todo momento?

Los niños pequeños tienen una gran capacidad de fantasía, y así nos lo dicen los grandes expertos, hasta los seis o siete años de edad, creen que todo lo que ven en televisión y en los anuncios es bueno para ellos y que se lo muestran, para ayudarles. 

Así perciben los niños la vida, así funciona su maravillosa mente en desarrollo. 

Para un niño es muy difícil pensar que existe gente mala o que por ejemplo, alguien intente meterle ideas sobre consumismo a través de la publicidad.

En el momento en que nosotros, de forma consciente, les hablamos sobre esta mentira y alimentamos sus pensamientos de “Papá Noel y los Reyes Magos van a venir”, nos estamos arriesgando a que cuando tengan que enterarse de la verdad o nos pregunten directamente y tengamos que responderles con sinceridad, se sientan como yo me sentí.

¿Cómo lo podemos gestionar?

Intenté meter a mi hijo mayor en una burbuja, que nadie le hablase de la navidad -y por experiencia propia y consecuencias naturales- te confirmo que los niños no pueden vivir en una burbuja.

Por lo que decidí afrontar el tema desde las creencias personales. 

Si yo puedo creer que las personas son buenas por naturaleza, tú puedes creer que las personas son malas por naturaleza y son tan respetables tus creencias como las mías. 

Esto es algo que tenemos que enseñarle a los niños, cada persona tiene un tipo de creencias y son tan respetables como las nuestras.

«No tenemos por qué decirles que no existen,

podemos no alimentar ese tipo de pensamientos, acompañando las creencias del niño».

Si no te sientes cómoda mintiendo a tus hijos pero crees que la tradición y la cultura tiene cosas buenas y quieres mantenerlas en vuestra vida, puedes actuar como lo hago yo: 

Mantener la boca cerrada, escuchar mucho con los oídos muy abiertos, acompañar su ilusión y devolver sus preguntas en forma de pregunta del tipo ¿qué crees tú, cariño?

Y cuando llegue el momento, empiecen a dudar, a cuestionar demasiadas cosas, te hagan la encerrona, te pregunten directamente, podrás responderles con sinceridad y nunca podrán decir que les mentiste. 

Me parece una buena forma de acompañarlos, respetarlos y dejar que sean felices mientras tanto con sus creencias personales.

Para finalizar me gustaría puntualizar que cada familia es libre de tomar su propia decisión. No quiero que te lleves la idea de que si no lo cuestas eres peor padre o madre que el que lo cuenta. 

Simplemente si no te sientes bien mintiendo a tus hijos, quiero que sepas que hay otras opciones para gestionar el tema y que tengas claro que los niños tienen ilusión por ellos mismos, al igual que tienen ilusión por el día de su cumpleaños, en el que también reciben regalos porque es tradición celebrarlo así y sin embargo, saben de donde vienen los regalos y la ilusión se mantiene.

Conozco muchas familias que deciden desde el principio explicar a sus hijos quién pone los regalos bajo el árbol de navidad y aunque resulte difícil de creer, no encuentran problemas en relación con la ilusión, porque la ilusión viene implícita con los niños, no tiene que venir rodeada de mentiras. 

Si les dices quién pone los regalos en navidad no va pasar nada, también depende de cómo lo cuentes. Siempre, ante todo, respeta y sigue a tus hijos.

¿Cómo decides afrontar este tema? ¿Has tenido que contar ya la gran verdad o nunca has dicho la gran mentira? Si te apetece, te animo a dejar en comentarios tu opinión, tus reflexiones o tu experiencia, seguro que sirve de mucha ayuda al resto de familias de la comunidad.

Un abrazo y gracias por estar aquí,

Photo by engin akyurt on Unsplash

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