no trasladar nuestros miedos a los niños
3 Claves para no trasladar nuestros miedos a los niños ante la vuelta al cole

FECHA

Llevamos casi dos años de una pandemia a la que no terminamos de ver el fin y por la que a día de hoy sufrimos mucho cansancio, agotamiento, incertidumbre, estrés y por supuesto, miedo.

Un miedo y una incertidumbre que ha ido evolucionando a lo largo de las diferentes etapas de la pandemia, que nos angustia y condiciona nuestra forma de ser, de relacionarnos con nuestro entorno y por supuesto, a cómo estamos viviendo esta situación junto a nuestros hijos.

Los medios de comunicación no están ayudando a que vivamos esta realidad desde la calma. Es importante que se informe desde la serenidad, desde la tranquilidad que necesita la sociedad en unos momentos como estos, es algo que no se está haciendo y nos perjudica muchísimo.

Necesitamos unos políticos enfocados en buscar soluciones, tanto para la pandemia, como para la conciliación de las familias y los niños, que como siempre, siguen siendo los principales perjudicados, a quienes más se les exige y a quienes menos se les mira.

¿Cómo podemos controlar la situación?

Ha sido muy duro gestionar todo lo que nos ha pasado junto a nuestros hijos. Los altos niveles de preocupación y estrés nos hacen perder el control en algunos momentos, alterarnos, dejarnos llevar por nuestra mente y que el miedo nos acabe invadiendo y superando. 

“El miedo es una emoción normal del ser humano, nos alerta ante cualquier amenaza o ante aquello que desconocemos,           es natural”.

Pero nuestros miedos pueden llegar a ser un problema para nuestros pequeños, condicionándoles y limitando su correcto desarrollo.

Los niños nos ven, nos miran, nos observan todo el tiempo, aprenden de nosotros, de nuestras emociones, de cómo gestionamos cada una de las situaciones, y ante un acontecimiento tan traumático y continuado en el tiempo como ha sido el confinamiento extremo y todo lo que estamos viviendo a causa de esta pandemia, su paz interior y su calma puede verse afectada.

Ellos no entienden muchísimas de las cosas que ocurren y una época como esta, sostenida en el tiempo, pueden provocarles muchísimas inseguridades que acaben convirtiéndose en debilidades que los condicionen a lo largo de su vida.

Para que puedas acompañar a tus hijos ante esta situación y cualquiera que se nos presente en la vida, que seas capaz de gestionar tus miedos y puedas evitar trasladárselos a tus hijos, he escrito este post, con pequeños consejos que te van a ayudar en este camino y te servirán tanto a ti, como a tus pequeños.

1. Aprende a identificar y reconocer tus miedos

Nuestros hijos son esponjas que absorben todo tipo de información que tienen alrededor, pero sin ser capaces de distinguir lo bueno de lo malo.

Por este motivo, los adultos somos su guía, su principal referente, su fuente de aprendizaje y conocimiento ante todo eso que no terminan de entender.

Es fundamental que hagamos ese trabajo personal, que miremos hacia dentro, aprendamos a descubrir, reconocer y gestionar nuestras emociones y nuestros miedos.

Tener identificados cuáles son y no te gustaría transmitir a tus hijos te ayuda a evitar ese tipo de comentarios, de situaciones que pueden hacer que los absorban y consideren como suyos propios.

No te agobies si no sabes por dónde empezar o si piensas que ya es tarde porque has estado haciendo las cosas mal. Siempre estamos a tiempo de rectificar, de mejorar, de tomar consciencia y empezar a llevar a cabo esos pequeños cambios que nos llevan hacia donde realmente queremos ir. 

Todo esto requiere de mucho trabajo interior y en muchas ocasiones, es necesario pedir ayuda para conseguir llevarlo a cabo, no dudes en pedirla si crees que la necesitas.

2. Dosifica la información

El estrés a nivel mental afecta muchísimo. A veces tenemos tanta información a nuestro alcance que estamos sobreinformados, y es algo muy curioso, pero este exceso de información, a la vez, hace que estemos muy desinformados.

Tenemos que confiar en las personas que realmente saben. Médicos, pediatras, virólogos… Escoge a tus referentes e infórmate a través de ellos, de sus conocimientos, de cómo conocen vuestra situación particular en el caso del pediatra o la pediatra de tus hijos.

“Corta con los medios de comunicación, apaga las pantallas y deja de lado las noticias”. 

En muchas ocasiones es mejor ser así de tajante, vivir en el aquí y ahora, en lo que puedes hacer para mantener tu calma y ayudar a tu familia, céntrate en lo que está dentro de tu pequeña parcelita de poder y aíslate del resto de información.

A partir de ahí, según cómo te encuentres, empieza a dosificar la información. Puedes echar un vistazo para ver como van las cosas una vez al día, cada dos días o una vez a la semana, lo que tú consideres que necesitas sin que te afecte a tu calma emocional.

Y por supuesto, cuando tus hijos estén presentes intenta hablar de estos temas con tranquilidad, transmitiendo seguridad.

Nada de ver las noticias en el almuerzo o la cena, mejor aprovechar esos momentos en familia para hablar sobre cómo ha ido vuestro día, qué planes tenéis para la tarde o el día siguiente o resolver esas dudas e inquietudes que pueden tener los pequeños en relación a las cosas que escuchan del exterior y pueden preocuparles.

Además, es importante que no te burles ni quites importancia a sus preocupaciones, que te transmitan sus dudas, hablarlo en familia y darle respuesta a todas ellas, hará que estén mucho más tranquilos y sean precavidos, pero sin sentir ese miedo que puede llegar a ser paralizante.

3. Tu calma es su calma

Esto es algo que os he querido transmitir desde que empezó el primer confinamiento, unos días que vivimos con mucha incertidumbre y temor, en los que compartimos muchos momentos juntas, intentando trasladarte paz y serenidad en esos momentos, además de recursos para acompañar a los más pequeños de casa, dándonos aliento y haciendo comunidad para sentirnos un poquito menos solos durante la pandemia.

Nuestros hijos nos observan todo el tiempo, ven que las cosas no son como antes, que hay miedo, inseguridad, incertidumbre, escuchan nuestras conversaciones, incluso cuando creemos que no lo están haciendo.

Respira profundo, valórate, cuidate, descansa, apóyate en esas cosas que necesites y te hagan sentir bien, dedícate tiempo para ti, rodéate de gente que te nutra y te haga sentir mejor, de tus seres queridos… 

Hacer equipo y sosteneros los unos a los otros, en familia, te ayudará a mantener la calma. Aún así, cuando veas que te supera la situación, para, busca tus espacios para evadirte y sal fuera de casa a tomar aire si es necesario.

Los niños tienen menos experiencias de vida, pero merecen la misma dignidad y respeto que cualquiera de nosotros. Para eso estamos aquí, para acompañarlos, ayudarlos en este camino y prepararlos para la vida y todos los retos que van a tener que superar a lo largo de ella.

Abrid los ojos, las orejas, el corazón y la mente, porque tenemos a estos maravillosos seres en nuestras manos, mirándonos y aprendiendo de lo que hacemos, de lo que decimos, de si somos coherentes o si no. 

Nos necesitan, pero nos necesitan bien, cuidadas, valoradas, sentidas y queridas por nosotras mismas, porque si no te encuentras bien, no vas a poder cuidar bien.

Centrémonos en nuestros niños y niñas, vamos a aportarles la tranquilidad y la normalidad que podamos. Riamos, bailemos, cantemos junto a nuestros hijos, porque la vida hay que tomarla en serio, pero con un poquito de sentido del humor, todo es mucho más llevadero.

¿Cómo estáis llevando en casa esta nueva vuelta al cole tras la Navidad? ¿Cuál está siendo la mayor preocupación de vuestros hijos estos días? ¿Os transmiten sus pensamientos y cómo se encuentran? Te animo a compartir tu experiencia con la comunidad, estaré encantada de leerte y ayudarte.

Un abrazo y gracias por estar aquí,

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

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