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28 Jun 2016

¿Cómo tratar el tema de la muerte con los niños?

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La muerte es un tema que no siempre sabemos cómo afrontar. Como adultos, en muchas ocasiones, la muerte se nos presenta como un hecho que nos pilla “por sorpresa” y no siempre somos capaces de afrontarlo con serenidad. Digamos que el un hecho natural que no suele venirnos bien, aunque nadie esté exento de él, ni por edad ni por condición.

Para un niño la muerte tampoco es natural. No entendemos que las personas, los animales, nuestros seres queridos, desaparezcan de nuestra vista para siempre.

¿Cómo podemos ayudarles a entender esto? Es una pregunta compleja y cada familia tomará sus propias decisiones sobre el tema de la muerte. Hay familias que deciden esconder el tema de la muerte hablando de viajes metafóricos. Otras deciden que el viaje tenga destino para que los niños tengan un lugar de referencia donde los niños puedan dirigir sus besos y lágrimas. Otras, hacen mezcla de opciones intentando hacer sufrir lo menos posible a los pequeños.

Por muy pequeños que los niños nos parezcan para entender el tema de la muerte, lo que sí entiende un niño es la presencia y ausencia de personas (y animales). En muchas ocasiones confundimos el hecho de que no sean capaces de verbalizar sus sentimientos con que no pueden entender lo que ha pasado y es, precisamente, cuando hablan cuando conseguimos saber que recuerdan los hechos y a las personas (o animales).

Hablar de la muerte de una familiar no es fácil. Si el familiar es directo, tipo abuelo, el dolor estará más acentuado porque estaremos hablando de la pérdida de nuestro padre o madre, y, si no es sencillo para nosotros, hacerlo con ellos, no será mejor.

Sin embargo, os recomiendo hablarlo con palabras sencillas, acordes con su edad, ayudándoles a entender que los sentimientos de rabia, de tristeza, de abandono, son normales cuando perdemos a alguien. Que es normal que lo echemos de menos, que queramos ver fotografías y recordar momentos que pasamos con aquella persona.

Está muy bien que le pongamos nombre a los sentimientos, que verbalicemos nuestras emociones, que no las oculten… A fin de cuentas, los niños son personas emocionales con los sentimientos a flor de piel. No pasa nada por hablar de muerte. No es un hecho que nos guste porque, siendo sinceros, la ausencia de una persona nos provoca dolor y no nos gusta sentirlo. Todo esto entra dentro de la normalidad y es perfectamente normal que los niños, igual que los adultos, pasen una temporada echando de menos a sus seres queridos y “acostumbrándose”, a su nueva rutina.

Si la persona que ha fallecido es un cuidador, es normal que el niño o la niña sienta incluso miedo a la pérdida del siguiente cuidador, desconfianza ante el abandono definitivo. Pensad que el vínculo de apego que se crea entre los niños y los cuidadores es muy grande y, perder ese vínculo, duele.

Dejo para más adelante un post sobre la pérdida del padre o la madre; creo que merece un capítulo a parte oír la importancia que tienen en la familia y la educación.

Espero que os haya ayudado a entender un poco más la muerte y os haga reflexionar sobre cómo trataréis el tema de la muerte con vuestros hijos y/o alumnos. No es fácil, pero es importante ver la muerte como un paso más de la vida.

Un abrazo y gracias por estar ahí,

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