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11 Jul 2016

Los ritmos de los niños son personales

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¿Os habéis fijado alguna vez en las familias paseando con los niños? Vale, sé que depende de la situación y de las prisas que llevemos pero, de forma habitual, pocas familias caminan al ritmo de los niños. Es mucho más habitual que los niños vayan en volandas para llevar el ritmo de los adultos.

A veces me paro a pensar en este acto, para muchos insignificante, de lo que significan nuestras prisas, nuestros ritmos frenéticos y esas “volandas” en las que los llevamos. Quizá por eso me impacta tanto cuando veo a padres o madres caminando de la mano con sus hijos, paseando mientras comparten una conversación. ¿Suena idílico? Pues hay gente que decide adelantar el horario diez minutos más y que los niños paseen para ir al colegio en lugar de ir apurados a todos lados.

Sí, muchos pensareis que en ocasiones son los propios niños los que van ajustando nuestro reloj y hacen que paremos el coche en doble fila para dejarlos corriendo en el colegio y seguir nuestro viaje hacia el trabajo y el ritmo frenético de reuniones, informes y llamadas telefónicas. Quizá debamos adelantar unos minutos más el reloj.

Y es que los niños tienen otros ritmos, personales, de aprendizaje, de vivir. Para ellos el reloj es más bien algo orientativo. Pueden vivir sin reloj perfectamente –igual que hacemos nosotros en vacaciones-. Pueden disfrutar de un baño tranquilo mientras juegan con unas botellas a llenar y vaciar sin descanso. Pueden comer mientras hablan sin parar sobre aquello que les interesa. Pueden pintar disfrutando del trazado… ¿En qué momento dejamos nosotros de hacerlo?

A veces, aunque solo nos salga a veces, deberíamos volver a ser niños y disfrutar de esos momentos sin prisa para disfrutar plenamente de la vida. Disfrutar de un paseo observando las cosas que ellos miran, jugar sin descanso en el parque, leer un cuento tras otro disfrutando de esos momentos… Y, las prisas, ya llegarán. Entrarán en el mundo adulto, laboral y tendrán que ajustarse a ese ritmo –si es que no hemos conseguido antes que las empresas y el Estado tomen medidas sobre conciliación, flexibilidad de horarios y racionalización en las jornadas- para llegar a fin de mes.

Entiendo que muchos padres no tendrán más opciones que la escolarización temprana y que el curso sea de 11 meses al año; pero, si puedes, aunque sea por las tardes, en la hora del cuento, en la del baño, en el fin de semana… para; disfruta; relájate y respeta sus ritmos a la hora de hablar, de expresarse, de hacer un puzle, de dar un paseo. Guarda momentos de calidad en tu memoria y en su corazón.

Un abrazo y gracias por estar ahí,

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