699-06-88-31
educarencalma@gmail.com

El Proyecto

La educación, la escuela, la familia, la forma de aprender y de enseñar están cambiando. Prueba de ello es el crecimiento en las redes sociales y en las conversaciones con papás en el parque o en la puerta de la escuela, sobre nuevos blogs que nos hablan de pedagogías alternativas, recursos para afrontar momentos estresantes entre padres e hijos, actividades con niños y adolescentes para captar su atención, etc.

Vivimos en una sociedad en la que nuestro día a día está lleno de tecnología, de imágenes y estímulos externos. Los niños viven rodeados de aparatos que les dan soluciones a sus problemas, que les enseñan los números, que les dicen cómo resolver ecuaciones de segundo grado o cómo hacer un mural con material reciclado.

Vivimos en una sociedad con prisas por llegar a todo. Profesores que llegados a este punto en el colegio, tienen que terminar deprisa la programación de aula. Padres que pasan menos tiempo del que les gustaría con sus hijos presionados por unas facturas que no bajan. Hijos que desde muy bebés pasan más horas de las que deberían rodeados de cuidadores que no son sus padres.

Educar en calma

Una web que se irá formando gracias a estas tres piezas del puzzle que conforman la educación: padres, educadores y niños. Encontrar la calma no es fácil. Educar en calma y con calma, tampoco, pero se consigue. El concepto “slow life” que está tan presente en nuestras vidas, en los anuncios de televisión y que, a veces, es un concepto envidiado, se puede llevar a la educación. Estoy convencida de ello.

Disfrutar aprendiendo es posible para los chicos. Disfrutar enseñando también es posible para los educadores. Disfrutar con los hijos, aprendiendo con ellos y acompañándolos en su viaje, es un reto al que nos enfrentamos los padres cada día.

Información, formación y asesoramiento

Lo que pretendo con Educar en calma es ofrecer información, de calidad, a los lectores, que serán, principalmente, padres y educadores (de todas las etapas educativas), con el fin de entender mejor a los niños y adolescentes, dando tips para conseguir nuestros objetivos y llegar a los chicos, adaptándonos a ellos y siendo flexibles con nosotros mismos.

Irán saliendo, poco a poco, diferentes cursos de formación sobre Pedagogías alternativas, con el fin de cambiar la mirada hacia el niño y hacia la infancia y juventud.

Tendréis, todos aquellos que así lo necesitéis, asesoramiento para familias, y escuelas infantiles o ludotecas, a vuestra disposición, con sesiones online a través de Skype.

Soy consciente de que la sociedad actual tiene muchos frentes abiertos: la conciliación es un problema que nos afecta a todos y, mucho más, a los niños, que pasan sin sus progenitores, en muchas ocasiones, demasiadas horas y, en ocasiones, cuando los padres vuelven del trabajo llegan tan cansados, que comparten con los niños momentos de baño, cena, cuento y a dormir. Y así día tras día.

Hay otros casos, hay muchas familias y todas somos distintas. Pero la paciencia, el buen trato hacia los menores, cada vez es más escaso. No me entendáis mal, hay gente que es exquisita en el trato con todo el mundo, pero es en pleno siglo XXI, cuando más información tenemos a nuestro alcance, cuando nos planteamos que los niños no pasen a ciertos vagones del tren, algunos aviones, restaurantes, hoteles…

Hemos perdido referencias de cómo son los niños, cómo actúan, cómo juegan, cómo aprenden y que la calma la tenemos que tener los adultos, ¿no? Poco a poco iremos hablando de educación, desgranando la mente humana, aprendiendo sobre infancia, niñez y adolescencia, disfrutando del camino y, sobre todo, manteniendo calma. Y espero que me acompañéis y os vea por aquí o por las redes sociales.

¿Quién hay detrás?

Soy Ely, maestra especialista en educación infantil por el CSEU La Salle (UAM), educadora certificada en Disciplina Positiva de familias por la Positive Discipline Association, he cursado diferentes formaciones online y presenciales en Método Montessori y soy, sobre todo, madre de familia numerosa.

Desde pequeñita, me fascinaba la educación y, como tantas otras niñas, quería ser profesora y enseñarles a mis alumnos a leer, a escribir, a sumar, a restar…

Pronto comencé a dar clases particulares y, con ellas, a conocer dificultades en el aprendizaje, desmotivación, estrés, nervios hacia los exámenes y presiones familiares; unidas a ganas de aprender de “otra” manera. Imaginación nunca me faltó y gracias al trabajo y esfuerzo de “mis chicos/as”, consiguieron aprobar esas asignaturas que no les dejaban tener unas vacaciones completas.

Compaginé mis estudios de magisterio con clases de gimnasia rítmica, inglés, sociales, matemáticas, naturales, lengua española, física y química… Con esta vorágine de actividades, pude estar cerca de niños pequeños, niños más grandes y adolescentes. Cada etapa tiene sus virtudes, pero a mí, los seis primeros años, me enamoraron como una loca.

Uno de los pilares de la educación, para mí, es la familia. Los padres tienen una importancia fundamental como primeros agentes educativos de sus hijos y es ahí donde soy útil para ellos: apoyando su tarea educativa, aportando recursos para afrontar sus problemas, poniendo serenidad y calma en momentos de estrés e incertidumbre. Y, ¿sabés qué? Me encanta mi trabajo

Los educadores, en todas sus etapas, son otra pieza fundamental del puzzle de la educación. Sus experiencias, su labor docente y su trabajo continuo hacen que sienta una profunda admiración por mis compañeros en el aula.

Y los chicos y chicas, relevo generacional para nosotros, con sus inquietudes, ilusiones, ganas de conocer el mundo que les rodea, son un motor que hace que todo gire. También tienen sus momento de nervios, estrés y de malos días (como todos). A veces, es un reto continuo ayudarles a entenderse a sí mismos, pero esa es la vida misma.

Educar en calma nace como un proyecto profesional en el que aportaré mis conocimientos, mis experiencias (y las del equipo de profesores y padres que me rodean), para llevar a la educación el concepto de “slow life“; porque la educación en calma, dialogada, lleva más tiempo, pero es más efectiva que la educación impositiva. Porque el modelo de educación y de escuela está cambiando, y el conjunto de piezas de este puzzle del que os hablo, formado por padres, educadores y chicos, necesita recursos nuevos, nuevas formas de aprender y de aprehender