699-06-88-31
educarencalma@gmail.com

Blog

16 Jun 2016

El efecto espejo con los hijos, qué es y cómo enfrentarnos a él

/
Posted By
/
Comments0

Cuando hablo con familias que tienen dudas o conflictos con sus hijos, siempre suelen salir pequeños defectillos que todos tenemos en mayor o menor medida. A veces, a los padres se les escapan etiquetas como que sus hijos son “unos cabezotas”, “unos mandones”, “unos intransigentes”… Y siempre les repito lo mismo, “¿y cómo sois vosotros?”. A ver no es que quiera responsabilizar a los padres de absolutamente todo porque cada persona tiene un carácter, pero en un gran porcentaje, todos vemos que aprendemos de los modelos que tenemos a nuestro alrededor.

Y cuando tenemos un hijo (o varios) es cuando mejor vemos nuestros propios defectos porque los vemos en nuestros hijos. Pensad que ellos, desde que nacen, se pasan todo el tiempo observándonos, viendo nuestras reacciones, nuestras respuestas y nuestras actitudes. ¿No te gusta que responda de forma “tan seca”? Pues comienza a responder con más atención y cariño. ¿No te gusta que te diga “cállate”? Piensa en las veces que se lo has dicho tú a él en los últimos días. ¿No te gusta que le arrebate a su hermano o amigos los juguetes? Pues vamos a dirigirnos a él con cariño para pedirle las cosas educadamente.

Muchas veces no nos damos cuenta de que nuestro papel en la educación de los niños es, ante todo, dar ejemplo y pensamos que los niños nos escuchan cuando les hablamos pero, lo que más hacen es observarnos e imitarnos continuamente. ¿Te levantas de buen humor y lleno de energía? Pues no será raro que tus hijos, cuando se despierten, acudan a ti llenos de energías y sonrisas. ¿Disfrutas de la comida en cada cucharada y verbalizas lo rica que está? Pronto escucharás cosas de sus labios como las que tú dices. ¿Saludas a tus vecinos cuando los ves con una sonrisa? No te sorprendas si tus hijos son agradables porque tienen el mejor ejemplo en casa. ¿Tu hijo te ha sorprendido con alguna palabra “malsonante”? Piensa en cómo haces uso del vocabulario e indaga a ver de dónde lo ha podido coger. Si no quieres que hable con palabrotas explícale que hay palabras que son feas y que no debemos usar.

A menudo tenemos en nuestros hijos nuestras mejores virtudes y nuestros peores defectos. Si vemos cosas en los niños que no nos gustan, lo mejor y más eficaz es analizarnos a nosotros mismos, nuestros comportamientos y actitudes en la vida, y comenzar a limar aquellos defectillos que no nos convencen. Seguro que podemos mejorar y ese espejo se verá mucho más brillante, ¿verdad?

Un abrazo y gracias por estar ahí

Comenta y comparte tu opinión

A %d blogueros les gusta esto: