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20 Jun 2016

Analizamos los cambios en el calendario escolar para Cantabria

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Cantabria está en las noticias tras anunciar los cambios en el calendario escolar para el nuevo curso en su comunidad autónoma y no es para menos. Los cántabros mantendrán los 175 días lectivos que tenemos en el resto de España pero imitando el modelo europeo en el que los alumnos tendrán cinco bimestres y una semana de descanso entre ellos.

Hoy os propongo analizar a fondo este calendario, para conocer las ventajas y los inconvenientes que se tendrían en el caso de que esta medida, en principio autonómica, se extendiera a nivel estatal.

Como ya he adelantado los días lectivos se mantienen en el calendario de los cántabros, no van a ir a clase ni un día menos en comparación con el resto de escolares españoles, pero ahora vamos a ver cómo será el reparto de los días:

  • El curso escolar para infantil y primaria se adelanta al 8 de septiembre de 2016 y finalizará el 23 de junio de 2017. Para las etapas escolares de ESO y Bachillerato se comenzará una semana después, concretamente, el 12 de septiembre y acabarán también unos días más tarde, el 27 de junio.
  • El primer bimestre llegará hasta la Fiesta de Todos los Santos, el 1 de noviembre. Del 31 de octubre, lunes, al 6 de noviembre será la primera semana de descanso escolar.
  • El segundo bimestre llegará hasta Navidades, comenzando el 23 de diciembre hasta el 8 de enero, por lo que no hay demasiada diferencia con el resto de comunidades autónomas.
  • Tras el descanso navideño volvemos a clase con el tercer bimestre, que llegará hasta Carnaval, del 23 al 28 de febrero (ambos inclusive)
  • El cuarto bimestre irá del 1 de marzo al 12 de abril, justo antes de Jueves Santo y Viernes Santo que este año caerá en 13 y 14 de abril. Estas vacaciones durarán hasta el domingo 24 de abril.
  • Del 25 de abril al 23 de junio tendrá lugar el quinto bimestre y, a partir de ahí, los chicos tendrían sus vacaciones de verano.

Por supuesto, estas medidas no han sido de agrado para todo el mundo. Mientras algunas familias han lamentado que no haya existido diálogo con ellas para saber cómo sería este calendario escolar; otras se han indignado ante el mismo por no saber qué harán con sus hijos durante estas semanas “extra” de vacaciones.

La tradición o las horas de sol han hecho que los países europeos tengamos distintos calendarios escolares con periodos de vacaciones totalmente heterogéneos. Mientras algunos países como Alemania o Reino Unido cuentan con unas 7 semanas de descanso en verano, hay países Suecia o Finlandia en los que las vacaciones de verano son de entre 10 y 11 semanas de descanso.

Sobre este modelo de 5 bimestres, en Europa, ya hay países como Francia, Suiza o Bélgica en los que está implantado con buenos resultados. Por supuesto, ahora es cuando se abre el debate de la conciliación que, bajo mi humilde opinión, debería de estar fuera de la escuela.

Me explico: no creo que la escuela, que la educación de nuestros niños, tenga que estar expuesto a las decisiones políticas de turno. Bastante sufrimos ya con los cambios de leyes educativas politizados que no miran, en ningún momento, por una educación de calidad y seria para nuestros niños.

Y es que el problema de la conciliación nos afecta a todos, aunque en esta sociedad lo notamos más acusadamente cuando tenemos hijos, momento en el que las jornadas maratonianas no nos permiten acudir a llevar y a recoger a los niños, hacer comidas familiares entre semana y disfrutar de horas de calidad y en cantidad con los niños.

Porque trabajar está muy bien, nos realiza, nos aporta reconocimiento profesional y un sueldo al hogar, pero los niños se ven obligados a pasar mucho tiempo, desde muy pronta edad (unos 4 meses que es cuando acaba el permiso de maternidad), a cargo de familiares o de centros educativos en los que sus jornadas aún superan a las de sus progenitores.

Quizá flexibilizando las jornadas laborales, permitiendo turnos de trabajo en los que se den los servicios pero con más personal en las empresas, ajustando los tiempos de comer y café, permitiendo el teletrabajo en aquellos puestos en los que se pueda hacer, y dejando atrás el presencialismo tan acusado que tenemos en España, no se nos planteen estos problemas de “qué hacer con los niños”.

Entiendo que el cambio no va a ser de un día para otro, pero ya hay empresas que están haciendo políticas de conciliación con sus trabajadores sin perder ni un ápice de eficacia, sino todo lo contrario: trabajadores que están más contentos y tienen tiempo para su familia, sus amigos y sus hobbies, son más productivos y eficientes.

Quizá algún día el problema no sea la conciliación y podamos valorar, positivamente, que los niños y jóvenes no necesitan jornadas eternas ni diez meses de trabajo seguido. Son niños y necesitan descansar, tomar aire y asentar los conocimientos adquiridos en esos periodos, con el fin de seguir aprendiendo. El hecho de repartir el curso escolar en cinco bimestres, hace que cada uno de ellos tenga, aproximadamente, la misma duración, evitando esos trimestres eternos que todos hemos tenido alguna vez y que nos hacía estar muy cansados mentalmente hablando. Porque al colegio se va a pasarlo bien y a aprender cosas, y no debemos olvidar que aprender requiere de un esfuerzo cognitivo enorme para los chicos y chicas.

Un abrazo y gracias por estar ahí,

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