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7 Jul 2016

10 motivos para dejar que tus hijos hagan las cosas por sí mismos

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La autonomía, la independencia, la libertad a fin de cuentas, son cosas que cada ser humano espera conseguir en su vida; ¿a qué sí? No hay nada más valioso que aquello que conseguimos por nosotros mismos y, sin embargo, en cuántas ocasiones nos sorprendemos al ver a niños muy pequeños hacer cosas que pensamos que no deberían de hacer por edad (o por altura, porque a veces son canijos de verdad).

Por eso hoy quiero dejaros los motivos por los que deberíamos basar la educación de nuestros niños (y alumnos) en la confianza de que sí podrán conseguir sus objetivos –que no los nuestros, ¡ojo!- y a dejar que lo intenten tantas veces como sean necesarias.

  1. Fomenta su autonomía. Aspecto esencial para su desarrollo físico, psicológico y emocional. Tener autonomía para hacer las cosas genera libertad para poder hacerlo por ti mismo; ¿hay algo mejor?
  2. Integración en la familia. En la medida en la que hacemos tareas con la familia, te involucras con ella y te integras en su modelo de conducta. Tareas como recoger la mesa o ponerla se pueden hacer desde que son muy pequeños, de verdad.
  3. La responsabilidad en su vida. Tiene mucho que ver con el punto anterior si empezamos con tareas en casa, pero también con la vida escolar, si hablamos de repasar lo que han dado en el cole o leer o buscar algo de información sobre algún tema. Poco a poco los niños necesitan tener adquirida la responsabilidad para enfrentarse con serenidad al mundo adulto. ¿A que nos gusta que la gente sea responsable con su trabajo y con sus actos? Pues podemos trabajarlo desde chiquitines.
  4. Generamos rutinas o hábitos. Si cada día los niños tienen que hacer cosas por ellos mismos, irán creando sus hábitos y ordenando su vida, además de adquirir constancia en su día a día.
  5. Seguridad en sí mismos. Este punto es muy importante en el desarrollo personal del niño, ya que una persona segura de sí misma es capaz de tomar decisiones firmes, siendo responsable de sus consecuencias.
  6. Aceptación del error. Cuando las personas intentamos hacer cosas por nosotras mismas, en muchas ocasiones cometemos errores; pero eso también nos sirve para aprender y es un aprendizaje muy valioso.
  7. Somos más libres. Si los niños son capaces de vestirse, lavarse los dientes o poner la mesa, significa que nosotros podemos ir adelantando otras tareas o disfrutar haciendo otras cosas –o tener unos momentos de tranquilidad-. No es malo que sean independientes. ¡Al contrario!: volvemos a tener algo de tiempo y de ayuda -que nunca viene mal-.
  8. La sobreprotección nunca es positiva. Realmente no queremos personas dependientes o que necesiten a otro para cualquier cosa, ¿a qué no? ¿Y qué ganamos cuando hacemos las cosas por nuestro hijo, nieto o alumno? Nada, porque, en lugar de favorecer su desarrollo, su personalidad y su autoestima, le estamos enseñando que lo suyo es que dependa del adulto para cualquier cosa.
  9. Capacidad de elección. Hacer cosas por uno mismo requiere de una acción que no siempre es valorada: la elección. Elegimos muchas cosas en nuestro día a día; no siempre serán acertadas, pero eso también nos hace que nos fijemos en otros detalles que en un primer momento no tuvimos en cuenta. Por ejemplo, un niño puede elegir su ropa sin mirar por la ventana para saber qué tiempo hace. Si decide ponerse botas de agua en julio es posible que pase calor y tenga que pensar que debe valorar otros detalles antes de elegir sus zapatos.
  10. Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo (María Montessori). Básicamente este punto resume todos los anteriores; y es que, para ser personas completas, necesitamos desarrollar nuestras capacidades intentando, progresivamente, conseguir nuestras pequeñas metas. A veces, las prisas o querer llegar antes hacen que los padres atemos los cordones, abrochemos los abrigos o terminemos ese dibujo por ellos; pero, realmente, no estamos favoreciendo a nuestros pequeños. Poco a poco, en calma, van a conseguir adquirir su autonomía y libertad, pero no perdamos ninguna oportunidad, aunque los veamos pequeños, porque ser pequeño no significa ser menos capaz de nada. Solo necesitan otros ritmos, paciencia, cariño y saber que estamos a su lado para animar a volver a intentarlo –o en algún caso a corregir- si la cosa no sale a la primera.

Un abrazo y gracias por estar ahí,

6 Responses

  1. ¡Me encanta!
    A nosotros nos gusta mucho intrgrar a Bú en las tareas cotidianas que él puede ir haciendo: meter la ropa en la lavadora, sacar sus platos del lavaplatos, limpiar los juguetes, y la última ha sido bañar a Whisky. Él disfruta y todos ganamos en libertad y responsabilidad.

    Besos

    1. Ely Molina

      ¿Se está bien cuando delegamos cosillas, verdad? ¿Y lo mayores que se sienten ellos? Integrarlos está fenomenal para que sean partícipes de nuestra vida. Un abrazo!

  2. SI, quizás la mejor manera de que inicien es integrarlos a las labores de la familia.
    Nuestra pequeña aprendiendo a caminar ya lleva su ropa de la lavadora al tendedero.

    Gracias por los consejos

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